-¿Y la bruja?- Preguntó Ajedrez.
-La maté- Respondí.
-Soy joven, no pendejo-
-De donde vengo, es lo mismo-
-Me da lástima tu procedencia-
-Me daría lástima la tuya, pero no tienes- Dije burlándome.
-...-
-No sé qué le pasó a la pinche bruja... ¡Pero me vale!-
-¿Dundi’stán Raúl y Raúl?- Preguntó Tixfani.
-Ellos pues... están por nacer...-
-Eres la definición de “Estúpido”, ¿Te lo había dicho?- dijo el niño.
-Y tu chingas a tu madre... ¡Ah! Cierto... ¡no tienes!-
-Parecen divertirte ese tipo de bromas ¿eh?-
-No te haces una pinche idea-
-Y... ¿Dundi’stamos?-
-Sepa-
-Ay pendejo...-
-¿Y luego? ¿A dundi’vamus?-
-Sí... llevamos días caminando... ¿A dónde vamos?-
Hubo un largo silencio...
-Vamos a...- hice una pausa... – Vamos a buscarnos... otra caja de trailer-
-¿¿Qué??-
-Me oiste-
-¿¿Para qué coños queremos otra de esas mierdas??-
-Para vivir, pedazo de animal-
-No puedes estar hablando en serio...-
-Si no te parece la idea, lárgate-
-Oye'z, pos'tá güeno eso pero... ¿Di’ondi amos a sacar la madr'esa o qué?-
-Pues del mundo, obviamente-
Y sonreí.
miércoles, junio 21, 2006
No más - 4
Me dolió cuando abrí los párpados... Estaba empapado en sudor y pegado a la caja de trailer como si me hubiesen soldado a ella. El calor era tan abrasador que no podía moverme ni un centímetro...
Sentía cómo el sudor que empapaba mi cuerpo burbujeaba por culpa del hirviente sofocación a la que éramos sometidos sin piedad. Por un momento llegué a temer que mi sangre fuese a evaporarse... en mi cerebro no cabía otro pensamiento más que el dolor.
Con mucha dificultad respiraba en pequeñas inhalaciones y ruidosos jadeos por exhalaciones. De no ser por la cobija sobre la cual dormía, mi piel habría sido tostada por la lámina de la caja.
-¿Qué te pasa?-
Una figura frente a mi me observaba. Yo no podía ver bien...
-Eh... Erh... Egh...-
No pude decir nada.
-No te puedes mover... ¿Verdad?- dijo la figura – es como el día en que llegué...
Ahí me di cuenta que era Ajedrez... ¿Por qué él sí podía moverse y hablar?
-Pensé lo que dijiste... y decidí que me tengo que ir de aquí-
“¿Qué?”
-¿Quieres venir conmigo?-
“¡¿A dónde?!”
-Eghh... – intenté hablar pero no pude hacerlo...
-La vida nos espera... podemos iniciar de cero-
“¡NO! Niño... espera...”
A su lado apareció otra figura... una muy ancha...
-Aún no lo entiendezzz... ¿¿verdaddd??- dijo la segunda silueta- Este niño es tu salvación... Es el Virgilio de tu Dante. Él puede sacarte del infierno-
-Así es- Dijo Ajedrez.- Sígueme, que tu pasado no importa ya, no se te juzgará más-
“¿Infierno?”
-Hoy mis plegaa~aarias al santísimo terminan, te toca decidir a ti, pues así lo manda Dios nuestro Señor...-
“¿Quién eres? ¿De qué chingados hablas?”
-¿Saa~aabez porqué no puedezzz moverte?-
“¿Alguien más está viendo esto?” miré con pesadez por el rabillo de mi ojo derecho buscando a Tixfani o a Raúl... o Raúl... pero no encontré a ninguno...
-Poooorque... ¡¡Te rendiste’zzz, ante Satanázzzz!!! ¡¡AHHHH!!!~ Ephpheta, quod est, Adaperire in odorem suavitatis!!... Tu autem effugare, diabole; appropinquabit enim judicium Dei!!-
“¡¡¡La pinche bruja!!! ¡Es la pinche bruja! Pero ¿Por qué se está moviendo? ¿Qué hace Ajedrez con ella? ”
- Abrenuntias satanae?-
“¿Qué carajos?”
-Erghh... ah... –
-Todo está en tu mente- dijo el niño- Vives atormentado por tu propio fantasma, el fantasma de tu yo ya muerto-
“¡Cállate pinche mocoso! ¿Estuviste hablando con la bruja? Te dije que no lo hicieras... ¡Está loca!”
-Déjalo descansar en paz...-
- Abrenuntias satanae?-
“Ahh... necesito... poder... despegarme...”
-Pues esa persona...-
- Abrenuntias satanae?-
“Necesito... poder...”
-Ya no eres tú...-
- Abrenuntias satanae?-
“Romperle... el hocico...”
-Eres otra persona...-
- Abrenuntias satanae?-
“¡AAAGHH! ¡DUELE¡”
-Completamente nueva...-
- Abrenuntias satanae?-
“Creo... que me... estoy...”
-Te mantienes en este purgatorio-
-Abrenuntias satanae?-
“Despegando... un poco... no... ¡Carajo!”
-Porque tienes miedo a intentar de nuevo...-
-Abrenuntias satanae?-
“Todo... es mi... culpa...”
-Pero... jamás se intenta “de nuevo”... –
-Abrenuntias satanae?-
“No debí... hablarte... así”
-Siempre se intenta por primera vez...-
- Abrenuntias satanae?-
“No... debiste... venir...”
-'Un hombre jamás se baña 2 veces en el mismo río'-
- Abrenuntias satanae?-
“Nunca...”
-Tu “yo” actual, es distinto...
- Abrenuntias satanae?-
“Perdóname... Ajedrez...”
-Al que escapó... -
- Abrenuntias satanae?-
“¡Ni... ni siquiera puedo llorar por ti!”
-Y aquel es otro mundo... -
- Abrenuntias satanae?-
“¡¡Debimos aniquilar a esa bruja cuando tuvimos la oportunidad!!”
-Distinto al que dejaste...-
- Abrenuntias satanae?-
“Raúl tenía razón...”
-¿Tu esposa?... ¿Tus hijas?...-
- Abrenuntias satanae?-
“Eras sólo una carga...”
-No más-
- Abrenuntias satanae?-
“Tú Ajedrez...”
-Hoy, te ofrezco la oportunidad... -
- Abrenuntias satanae?-
“¿Qué hacías en nuestro averno?”
-De nacer en ese nuevo mundo...-
- Abrenuntias satanae?-
“Ese día en el que llegaste... era como este...”
-Y salir del infierno...-
- Abrenuntias satanae?-
“Quizá... no eras un prisionero más...”
-De tu propio subconsciente...-
- Abrenuntias satanae?-
“Tu eres... la cordura que queda en mi...”
-¿Aceptas?-
- Abrenuntias satanae? (¿Renuncias a Satanás?)-
“Amén (Así sea).”
El dolor invadió entonces mis órganos internos... y retorciéndome dejé escapar un agónico alarido...
Sentía cómo el sudor que empapaba mi cuerpo burbujeaba por culpa del hirviente sofocación a la que éramos sometidos sin piedad. Por un momento llegué a temer que mi sangre fuese a evaporarse... en mi cerebro no cabía otro pensamiento más que el dolor.
Con mucha dificultad respiraba en pequeñas inhalaciones y ruidosos jadeos por exhalaciones. De no ser por la cobija sobre la cual dormía, mi piel habría sido tostada por la lámina de la caja.
-¿Qué te pasa?-
Una figura frente a mi me observaba. Yo no podía ver bien...
-Eh... Erh... Egh...-
No pude decir nada.
-No te puedes mover... ¿Verdad?- dijo la figura – es como el día en que llegué...
Ahí me di cuenta que era Ajedrez... ¿Por qué él sí podía moverse y hablar?
-Pensé lo que dijiste... y decidí que me tengo que ir de aquí-
“¿Qué?”
-¿Quieres venir conmigo?-
“¡¿A dónde?!”
-Eghh... – intenté hablar pero no pude hacerlo...
-La vida nos espera... podemos iniciar de cero-
“¡NO! Niño... espera...”
A su lado apareció otra figura... una muy ancha...
-Aún no lo entiendezzz... ¿¿verdaddd??- dijo la segunda silueta- Este niño es tu salvación... Es el Virgilio de tu Dante. Él puede sacarte del infierno-
-Así es- Dijo Ajedrez.- Sígueme, que tu pasado no importa ya, no se te juzgará más-
“¿Infierno?”
-Hoy mis plegaa~aarias al santísimo terminan, te toca decidir a ti, pues así lo manda Dios nuestro Señor...-
“¿Quién eres? ¿De qué chingados hablas?”
-¿Saa~aabez porqué no puedezzz moverte?-
“¿Alguien más está viendo esto?” miré con pesadez por el rabillo de mi ojo derecho buscando a Tixfani o a Raúl... o Raúl... pero no encontré a ninguno...
-Poooorque... ¡¡Te rendiste’zzz, ante Satanázzzz!!! ¡¡AHHHH!!!~ Ephpheta, quod est, Adaperire in odorem suavitatis!!... Tu autem effugare, diabole; appropinquabit enim judicium Dei!!-
“¡¡¡La pinche bruja!!! ¡Es la pinche bruja! Pero ¿Por qué se está moviendo? ¿Qué hace Ajedrez con ella? ”
- Abrenuntias satanae?-
“¿Qué carajos?”
-Erghh... ah... –
-Todo está en tu mente- dijo el niño- Vives atormentado por tu propio fantasma, el fantasma de tu yo ya muerto-
“¡Cállate pinche mocoso! ¿Estuviste hablando con la bruja? Te dije que no lo hicieras... ¡Está loca!”
-Déjalo descansar en paz...-
- Abrenuntias satanae?-
“Ahh... necesito... poder... despegarme...”
-Pues esa persona...-
- Abrenuntias satanae?-
“Necesito... poder...”
-Ya no eres tú...-
- Abrenuntias satanae?-
“Romperle... el hocico...”
-Eres otra persona...-
- Abrenuntias satanae?-
“¡AAAGHH! ¡DUELE¡”
-Completamente nueva...-
- Abrenuntias satanae?-
“Creo... que me... estoy...”
-Te mantienes en este purgatorio-
-Abrenuntias satanae?-
“Despegando... un poco... no... ¡Carajo!”
-Porque tienes miedo a intentar de nuevo...-
-Abrenuntias satanae?-
“Todo... es mi... culpa...”
-Pero... jamás se intenta “de nuevo”... –
-Abrenuntias satanae?-
“No debí... hablarte... así”
-Siempre se intenta por primera vez...-
- Abrenuntias satanae?-
“No... debiste... venir...”
-'Un hombre jamás se baña 2 veces en el mismo río'-
- Abrenuntias satanae?-
“Nunca...”
-Tu “yo” actual, es distinto...
- Abrenuntias satanae?-
“Perdóname... Ajedrez...”
-Al que escapó... -
- Abrenuntias satanae?-
“¡Ni... ni siquiera puedo llorar por ti!”
-Y aquel es otro mundo... -
- Abrenuntias satanae?-
“¡¡Debimos aniquilar a esa bruja cuando tuvimos la oportunidad!!”
-Distinto al que dejaste...-
- Abrenuntias satanae?-
“Raúl tenía razón...”
-¿Tu esposa?... ¿Tus hijas?...-
- Abrenuntias satanae?-
“Eras sólo una carga...”
-No más-
- Abrenuntias satanae?-
“Tú Ajedrez...”
-Hoy, te ofrezco la oportunidad... -
- Abrenuntias satanae?-
“¿Qué hacías en nuestro averno?”
-De nacer en ese nuevo mundo...-
- Abrenuntias satanae?-
“Ese día en el que llegaste... era como este...”
-Y salir del infierno...-
- Abrenuntias satanae?-
“Quizá... no eras un prisionero más...”
-De tu propio subconsciente...-
- Abrenuntias satanae?-
“Tu eres... la cordura que queda en mi...”
-¿Aceptas?-
- Abrenuntias satanae? (¿Renuncias a Satanás?)-
“Amén (Así sea).”
El dolor invadió entonces mis órganos internos... y retorciéndome dejé escapar un agónico alarido...
martes, junio 20, 2006
No más - 3
Tuve un sueño horrible... era un sueño de mi pasado. Veía a mi esposa con otro hombre, riéndose de mi mientras hacían el amor, insultando mi virilidad entre lascivos jadeos y profundos gemidos... Veía a mi hija la mayor siendo tocada por su maestro de matemáticas... mientras el le susurraba suciedades al oído. La amenazaba que si decía algo la reprobaba y perdía la beca de excelencia. Lloraba todas las noches en su cuarto desconsolada. Incluso algunas noches se podía oír la regadera prendida. Era mi hija que se bañaba una y otra y otra vez, esperando así dejar de sentirse sucia. En mi trabajo mi compañera de oficina me acosaba. Fingía llamadas por teléfono y decía cosas sucias. Me mostraba su escote y pantaletas a propósito, fingía tropezarse para tocar mis partes y me hacía preguntas indecorosas de mi vida privada. Y por las noches, antes de regresar a mi casa, siempre le hacía una visita sexual a su departamento... Más por obligación que por placer... ella tenía un hijo mio... Un compañero de trabajo nos atrapó y me obligó a hacer transacciones ilegales con el dinero de la compañía para no delatarme. Hicimos una serie de inversiones que fracasaron una a una.
-Taba’sudandu... p’nsé qui t’ibas’ahogar- Dijo Tixfani. Eran aproximadamente las diez de la mañana.
-Era nomás una pesadilla- contesté
-Ah güeno...-
-Ah... tengo sed, voy a buscar algo de tomar... ¿Vienes?-
-No, mejor no-
-Bueno-
Salí y comencé a caminar. Estaba lloviendo un poco, no lo suficiente para tomar agua de lluvia. Saqué mi navaja y empecé a cortar y pelar tunas. Después de unas 3 o 4... emprendí el regreso.
-¿A dónde vas?- Dijo Ajedrez, que se encontraba sentado en una piedra.
-¿Tú qué haces aquí?- le contesté
-Yo pregunté primero-
-Voy de retro, vine por tunas-
-Oh... entonces te dejo continuar tu camino-
-Hazte pendejo... contesta, ¿qué haces aquí?-
-Me paseo-
-¿Estás escapando?-
-No soy su prisionero, la palabra “escapar” está mal empleada-
-No eres prisionero nuestro... pero sí de tu circunstancia-
-...-
-¿Ah verdad? Pendejo...-
-...-
-Contesta ¿Estás escapando?-
-No...-
-... ¿qué? Perdón, no te escuché...-
-¡Que no!-
-Te da miedo ¿verdad?-
-No sé que sea eso-
-Te da miedo que si lo logras, te decepciones ¿no es así?-
-No...-
Hubo un largo silencio.
-Me da miedo que si lo logro- Dijo el niño- No sea capaz de entender... o de asimilar ese mundo... y termine deseando volver al trailer...-
-¿Qué?... ¿por eso no escapas?-
-¿Mande?-
-Tarado... a tu edad no deberías pensar esas pendejadas, niño bruto, si quieres irte, vete, y olvídate de las consecuencias... Después habrá tiempo de pensar en ellas cuando lleguen... Este tipo de cosas se hacen y ya-
El niño comenzó a llorar... yo lo abracé.
Nunca supe por qué... pero definitivamente ese niño era fuera de lo ordinario... a veces, cuando lo pienso mucho, llego a creer que no era un ser humano...
Cuando el niño dejó de llorar, dejó de llover... y regresamos a la caja.
-Taba’sudandu... p’nsé qui t’ibas’ahogar- Dijo Tixfani. Eran aproximadamente las diez de la mañana.
-Era nomás una pesadilla- contesté
-Ah güeno...-
-Ah... tengo sed, voy a buscar algo de tomar... ¿Vienes?-
-No, mejor no-
-Bueno-
Salí y comencé a caminar. Estaba lloviendo un poco, no lo suficiente para tomar agua de lluvia. Saqué mi navaja y empecé a cortar y pelar tunas. Después de unas 3 o 4... emprendí el regreso.
-¿A dónde vas?- Dijo Ajedrez, que se encontraba sentado en una piedra.
-¿Tú qué haces aquí?- le contesté
-Yo pregunté primero-
-Voy de retro, vine por tunas-
-Oh... entonces te dejo continuar tu camino-
-Hazte pendejo... contesta, ¿qué haces aquí?-
-Me paseo-
-¿Estás escapando?-
-No soy su prisionero, la palabra “escapar” está mal empleada-
-No eres prisionero nuestro... pero sí de tu circunstancia-
-...-
-¿Ah verdad? Pendejo...-
-...-
-Contesta ¿Estás escapando?-
-No...-
-... ¿qué? Perdón, no te escuché...-
-¡Que no!-
-Te da miedo ¿verdad?-
-No sé que sea eso-
-Te da miedo que si lo logras, te decepciones ¿no es así?-
-No...-
Hubo un largo silencio.
-Me da miedo que si lo logro- Dijo el niño- No sea capaz de entender... o de asimilar ese mundo... y termine deseando volver al trailer...-
-¿Qué?... ¿por eso no escapas?-
-¿Mande?-
-Tarado... a tu edad no deberías pensar esas pendejadas, niño bruto, si quieres irte, vete, y olvídate de las consecuencias... Después habrá tiempo de pensar en ellas cuando lleguen... Este tipo de cosas se hacen y ya-
El niño comenzó a llorar... yo lo abracé.
Nunca supe por qué... pero definitivamente ese niño era fuera de lo ordinario... a veces, cuando lo pienso mucho, llego a creer que no era un ser humano...
Cuando el niño dejó de llorar, dejó de llover... y regresamos a la caja.
sábado, junio 03, 2006
No más - 2
-Ya me estaba aburriendo... qué bueno que despertaste- dijo Ajedrez que se encontraba recargado en una puerta mirando el violeta amanecer. Eran aproximadamente las 5 de la mañana.
-¿Dormiste bien mocoso?- le pregunté.
-Sí, dentro de lo que cabe... –
-Dios mío... ¿No puedes hablar como un niño de tu edad?-
-Jamás he tenido el placer de conocer alguno, ¿recuerdas?-
-Sí, pero ninguno de nosotros hablamos así... no me explico...-
-Supéralo-
-Ya cállate-
Nos quedamos en silencio algunos momentos. El niño no tenía la culpa de ser así. Se merecía algo mejor en verdad, pero estaba junto con el resto de nosotros condenado a cumplir sentencia en la caja trailer. ¿Cuál habrá sido su crimen?.
-Oye...- dijo el niño- ¿y si nos vamos de aquí?-
-No tenemos a donde ir, por eso estamos aquí- le contesté...
-Pero... es que... esto no puede seguir así-
-¿Seguir cómo? No sufres, no trabajas, no tienes responsabilidades...-
-Nunca las he tenido...-
-¿Para qué quieres tenerlas?-
-Para vivir...-
-Estás vivo, déjate ya te estupideces-
-No, esto no es vivir, esto es sobrevivir... quiero una de esas vidas que todos ustedes cuentan, quiero experimentar algo más que 5 pseudo-individuos que huyen de una vida que no comprendo y jamás he experimentado... quiero conocer...-
-El mundo allá afuera no es lindo, por eso escapamos, ¿no habías pensado en eso?, La gente allá sufre, llora, se agobia, mata y es matada, maltrata y es maltratada... Aquí no, por eso estamos aquí, porque aquí somos felices-
-Pues si es así, quiero ser infeliz...-
Hubo silencio...
-Estas enfermo de algo muy feo niño...-
-Quiero irme de aquí...-
Tixfani despertó en ese momento, él estaba justo del otro lado de la caja, frente a mi.
-Buenzz días... – dijo con ese extraño acento que lo caracteriza.
-Hola carnal- contesté
-Buenos días – dijo el niño
-Y... ¿qui vamzz’acer el día di’oy o qué?-
-Lo mismo que todos los días, compadre-
-Pudrirse hasta morir- dijo el niño.
-¡Ciérralo mocoso!-
-Sss... eh.. ¿Qui’trai?-
-No sé, anda raro... ni lo peles-
-Güeno...-
-Pues ¿qué te parece si vamos a buscar algo de comer?
-Qué te parece si mejor te armas de valor, decides por fin enfrentar los fantasmas de tu pasado y nos vamos de este infierno en caja-
-A ti ni quién te hable, pinche mocoso amargado...-
-Ah chingá, ¿tons mi decías a mi?-
-Simón, vámonos Tixfani-
Salimos de ahí, el niño estaba muy molesto ese día en especial. Hacía ya algunas semanas que nos pedía que saliéramos del trailer, pero no podemos, no tenemos a donde ir. Y si ahí estábamos bien, nadie encontraba motivo para escapar. Regresamos con tunas y nopales, y Tixfani se las ingenió para atrapar 2 víboras de cascabel... sabían horrible pero era algo de proteína al menos...
-Qué onda, a desayunar- Les dije a Raúl y a Raúl.
-¿Cómo andamos carnal?- Me dijo Raúl mientras se rascaba la axila.
-Bien bien, ¿ustedes?-
-Mal- contestó Raúl que estaba justo detrás de Raúl, quitándose el pelo de la cara- Pinche Raúl se pedorreo cabronamente toda la noche.
-Ni modo güey, pedo con sueño no tiene dueño- contestó Raúl.
-Como tú no eres el que se los fuma, ¿verdad pendejo?-
-¿Ya terminaste’s? ¿Podemos comer?-
-Pedorro...-
-Chillón...-
-¡Raúl!- dijo el niño mientras se comía una tuna.
-¿Qué?- contestaron ambos.
-¿Verdad que sí?-
-¿Sí qué?- dijo Raúl
-Tú di que sí-
-Ay no mames- dijo Raúl
-Sí, no mames- contestó Raúl – Verdad que sí ¿qué?-
-El morro anda con que se quiere escapar de nuevo- dije yo
-Pos vete güey- dijoRaúl
-No seas estúpido, no puedo hacer eso solo, soy muy pequeño- dijo Ajedrez- Además si llego a la carretera, o mejor aún, a un pueblo, nadie me va a tomar en serio, de hecho, estaría expuesto a todo género de maniacos y violadores, no es por nada, pero soy un niño muy bonito- y sonrió.
-Ja ja ja ja ja ja, ¿qué le dieron al chamaco? ‘ora’sta carita se siente el pendejo- dijo Raúl.
-Ya cállate Ajedrez, al rato salgo contigo a cazar coyotes o algo...- dije.
-No hay coyotes aquí, imbécil ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?- contestó Ajedrez.
-¿Quién chingados le enseñó al niño a insultar?- Pregunté indignado
-Tixfani- dijo Raúl.
-‘Ora yo... ¿fuiste’z tú pa’quí ti’aces? Tú te la pasas a dice y dice majaderillas-
-Ejem... “majaderías” Tixfani- dije yo.
-D’esas madres-
-Bueno, el punto es que nadie va a irse de aquí, ‘tamos bien, y es todo pinche chamaco...- le dije a Ajedrez.
-Hagan lo que quieran, montón de trogloditas antropoides...-
Todos hicimos una silenciosa pausa...
-No, ya mamó- dijo Raúl
-A ver, a ver– dije yo – sí, te oyes muy chido y todo pero dime, ¿Qué chingados significa antropoide y troglodita? Ni sabes mocoso pendejo, es nomás por hablar como mamón-
-Antropoide- dijo Ajedrez - es un adjetivo y es lo dicho de un animal, especialmente de un mono antropomorfo, esto es, que por sus caracteres morfológicos externos se asemeja al hombre. Troglodita en cambio es un adjetivo y/o sustantivo usado para referirse a una persona que habita en cavernas y/o con tendencias bárbaras y crueles.-
-Puta madre... - dijeron Raúl y Raúl al unísono.
Hubo un silencio.
-¿Qué chingada madre eres, cabrón?- dije desconcertado - ¿Traes contigo un pinche diccionario o qué?-
-¿Quién es el pendejo ahora?- dijo Ajedrez esbozando una petulante sonrisa.
Ese día no hizo mucho calor, de hecho amenazaba con llover. Y aunque todos esperábamos con ansias que así fuese, no pasó... yo le enseñe a Ajedrez a jugar fútbol con una biznaga que des-espinamos. Estaba bien dura, y hacía años que no me movía, entonces me cansé poco después de empezar. Tuxfani tuvo que hacerme relevo. Hasta eso es muy bueno jugando, sin tomar en cuenta sus problemas de equilibrio, claro está. Raúl y Raúl se la pasaron jugando “venciditas” y más tarde le enseñaron a Ajedrez a escupir gargajos y a “romper madres”. La bruja Sofía se la pasó como siempre, repitiendo una y otra vez conjuros en latín o en griego o algo así... Nadie nunca la pela, es lo que lo hace más escalofriante. En la noche nos quedamos a ver las estrellas un rato, pero como seguía nublado, no vimos mucho. Al menos las paredes y suelo de metal de la caja trailer se enfriaron un poco, haciendo que esa noche, dormir, fuese más cómodo...
-¿Dormiste bien mocoso?- le pregunté.
-Sí, dentro de lo que cabe... –
-Dios mío... ¿No puedes hablar como un niño de tu edad?-
-Jamás he tenido el placer de conocer alguno, ¿recuerdas?-
-Sí, pero ninguno de nosotros hablamos así... no me explico...-
-Supéralo-
-Ya cállate-
Nos quedamos en silencio algunos momentos. El niño no tenía la culpa de ser así. Se merecía algo mejor en verdad, pero estaba junto con el resto de nosotros condenado a cumplir sentencia en la caja trailer. ¿Cuál habrá sido su crimen?.
-Oye...- dijo el niño- ¿y si nos vamos de aquí?-
-No tenemos a donde ir, por eso estamos aquí- le contesté...
-Pero... es que... esto no puede seguir así-
-¿Seguir cómo? No sufres, no trabajas, no tienes responsabilidades...-
-Nunca las he tenido...-
-¿Para qué quieres tenerlas?-
-Para vivir...-
-Estás vivo, déjate ya te estupideces-
-No, esto no es vivir, esto es sobrevivir... quiero una de esas vidas que todos ustedes cuentan, quiero experimentar algo más que 5 pseudo-individuos que huyen de una vida que no comprendo y jamás he experimentado... quiero conocer...-
-El mundo allá afuera no es lindo, por eso escapamos, ¿no habías pensado en eso?, La gente allá sufre, llora, se agobia, mata y es matada, maltrata y es maltratada... Aquí no, por eso estamos aquí, porque aquí somos felices-
-Pues si es así, quiero ser infeliz...-
Hubo silencio...
-Estas enfermo de algo muy feo niño...-
-Quiero irme de aquí...-
Tixfani despertó en ese momento, él estaba justo del otro lado de la caja, frente a mi.
-Buenzz días... – dijo con ese extraño acento que lo caracteriza.
-Hola carnal- contesté
-Buenos días – dijo el niño
-Y... ¿qui vamzz’acer el día di’oy o qué?-
-Lo mismo que todos los días, compadre-
-Pudrirse hasta morir- dijo el niño.
-¡Ciérralo mocoso!-
-Sss... eh.. ¿Qui’trai?-
-No sé, anda raro... ni lo peles-
-Güeno...-
-Pues ¿qué te parece si vamos a buscar algo de comer?
-Qué te parece si mejor te armas de valor, decides por fin enfrentar los fantasmas de tu pasado y nos vamos de este infierno en caja-
-A ti ni quién te hable, pinche mocoso amargado...-
-Ah chingá, ¿tons mi decías a mi?-
-Simón, vámonos Tixfani-
Salimos de ahí, el niño estaba muy molesto ese día en especial. Hacía ya algunas semanas que nos pedía que saliéramos del trailer, pero no podemos, no tenemos a donde ir. Y si ahí estábamos bien, nadie encontraba motivo para escapar. Regresamos con tunas y nopales, y Tixfani se las ingenió para atrapar 2 víboras de cascabel... sabían horrible pero era algo de proteína al menos...
-Qué onda, a desayunar- Les dije a Raúl y a Raúl.
-¿Cómo andamos carnal?- Me dijo Raúl mientras se rascaba la axila.
-Bien bien, ¿ustedes?-
-Mal- contestó Raúl que estaba justo detrás de Raúl, quitándose el pelo de la cara- Pinche Raúl se pedorreo cabronamente toda la noche.
-Ni modo güey, pedo con sueño no tiene dueño- contestó Raúl.
-Como tú no eres el que se los fuma, ¿verdad pendejo?-
-¿Ya terminaste’s? ¿Podemos comer?-
-Pedorro...-
-Chillón...-
-¡Raúl!- dijo el niño mientras se comía una tuna.
-¿Qué?- contestaron ambos.
-¿Verdad que sí?-
-¿Sí qué?- dijo Raúl
-Tú di que sí-
-Ay no mames- dijo Raúl
-Sí, no mames- contestó Raúl – Verdad que sí ¿qué?-
-El morro anda con que se quiere escapar de nuevo- dije yo
-Pos vete güey- dijoRaúl
-No seas estúpido, no puedo hacer eso solo, soy muy pequeño- dijo Ajedrez- Además si llego a la carretera, o mejor aún, a un pueblo, nadie me va a tomar en serio, de hecho, estaría expuesto a todo género de maniacos y violadores, no es por nada, pero soy un niño muy bonito- y sonrió.
-Ja ja ja ja ja ja, ¿qué le dieron al chamaco? ‘ora’sta carita se siente el pendejo- dijo Raúl.
-Ya cállate Ajedrez, al rato salgo contigo a cazar coyotes o algo...- dije.
-No hay coyotes aquí, imbécil ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?- contestó Ajedrez.
-¿Quién chingados le enseñó al niño a insultar?- Pregunté indignado
-Tixfani- dijo Raúl.
-‘Ora yo... ¿fuiste’z tú pa’quí ti’aces? Tú te la pasas a dice y dice majaderillas-
-Ejem... “majaderías” Tixfani- dije yo.
-D’esas madres-
-Bueno, el punto es que nadie va a irse de aquí, ‘tamos bien, y es todo pinche chamaco...- le dije a Ajedrez.
-Hagan lo que quieran, montón de trogloditas antropoides...-
Todos hicimos una silenciosa pausa...
-No, ya mamó- dijo Raúl
-A ver, a ver– dije yo – sí, te oyes muy chido y todo pero dime, ¿Qué chingados significa antropoide y troglodita? Ni sabes mocoso pendejo, es nomás por hablar como mamón-
-Antropoide- dijo Ajedrez - es un adjetivo y es lo dicho de un animal, especialmente de un mono antropomorfo, esto es, que por sus caracteres morfológicos externos se asemeja al hombre. Troglodita en cambio es un adjetivo y/o sustantivo usado para referirse a una persona que habita en cavernas y/o con tendencias bárbaras y crueles.-
-Puta madre... - dijeron Raúl y Raúl al unísono.
Hubo un silencio.
-¿Qué chingada madre eres, cabrón?- dije desconcertado - ¿Traes contigo un pinche diccionario o qué?-
-¿Quién es el pendejo ahora?- dijo Ajedrez esbozando una petulante sonrisa.
Ese día no hizo mucho calor, de hecho amenazaba con llover. Y aunque todos esperábamos con ansias que así fuese, no pasó... yo le enseñe a Ajedrez a jugar fútbol con una biznaga que des-espinamos. Estaba bien dura, y hacía años que no me movía, entonces me cansé poco después de empezar. Tuxfani tuvo que hacerme relevo. Hasta eso es muy bueno jugando, sin tomar en cuenta sus problemas de equilibrio, claro está. Raúl y Raúl se la pasaron jugando “venciditas” y más tarde le enseñaron a Ajedrez a escupir gargajos y a “romper madres”. La bruja Sofía se la pasó como siempre, repitiendo una y otra vez conjuros en latín o en griego o algo así... Nadie nunca la pela, es lo que lo hace más escalofriante. En la noche nos quedamos a ver las estrellas un rato, pero como seguía nublado, no vimos mucho. Al menos las paredes y suelo de metal de la caja trailer se enfriaron un poco, haciendo que esa noche, dormir, fuese más cómodo...
martes, mayo 30, 2006
No más - 1
Recuerdo que hacía un calor infernal dentro de la caja trailer en la que vivíamos. La camiseta llena de aceite de automóvil y manchas de sudor se me embarraba al cuerpo como si me untaran manteca... era asqueroso. Estúpido desierto...
Estábamos en medio de Sonora... (o Durango... no estoy seguro), a la mitad de la nada, todos dentro de una caja trailer golpeada... no sabemos como llegó ahí. Obviamente fue un accidente pues los golpes indicaban que chocaron con ella... pero no había carreteras en kilómetros. Un misterio en verdad.
Ahí dentro habitábamos 6 personas incluyéndome a mi. El más joven era Ajedrez, un mocoso insolente, de unos 6 años, con delirios de grandeza y del cual nadie sabe nada. Hacía un calor verdaderamente sofocante ese día de verano y cociéndonos en nuestra letárgica inmovilidad, vimos cómo el niño entró gateando a la caja. Habrá tenido un año cuando mucho en ese entonces. Sorprendentemente sabía hablar más o menos, y dijo que su nombre era Ajedrez pero como nos pesaba incluso parpadear, nadie dijo nada. Vive con nosotros desde entonces.
También con nosotros viven Raúl y Raúl, que según dicen, fueron los primeros en llegar al trailer, al menos de los normales, porque está también la bruja Sofía que se cree que vive aquí desde siempre, pero a ella nadie la cuenta. Raúl y Raúl son dos hombres de carácter muy duro, de pasado pendenciero y problemático. Ambos pertenecían a una banda de criminales motorizados llamados “La cruz de Judas”. Yo recuerdo de pequeño haber escuchado noticias de sus actos vandálicos y criminales, desde quemar coches hasta asesinar dueños de bares y restaurantes. Ambos son ex convictos. El primero, Raúl, es un hombre pelirrojo de piel dorada por el sol, una barba muy poblada, con bigotes como de morsa y de cabeza rapada... siempre usaba un paliacate azul en la cabeza. Lleva puesto un chaleco y unos pantalones de mezclilla, ambos casi en harapos. Sobre su pantalón sobresale su redondo estómago que dice orgulloso “soy el fruto de 30 años de beber cerveza”. Y su compañero, Raúl, es un hombre moreno de cabello largo y bigote tupido. Era un poco más robusto que Raúl, y llevaba una camisa de corte vaquero abierta por el calor. Unos pantalones de cuero y unas botas. ¡Ah! Sí, casi lo olvido... Raúl y Raúl eran amantes homosexuales. Creo que por eso huyeron de la banda. Eran hombres muy rudos, por eso me costaba en un principio creer que en realidad eran gay... hasta que un día me desperté en la noche y los vi... pues... siendo homosexuales... Además de eso, nunca nos han contado nada más de su vida. Quizá sea mejor así.
Otro de los habitantes del trailer era Tixfani, un hombre más o menos de mi edad, de baja estatura, moreno y de cabello tieso y lacio, y bigote aguamielero. Tixfani, según entiendo significa borracho en otomí, y no me sorprende que se llame así este buen hombre. Siempre parecía estar ebrio, creemos que enloqueció por el calor... pero no se puede asegurar nada. No sé que hace un otomí por acá por el norte, pero bueno, es lo de menos, además era muy buena persona, amable y alegre (se lo atribuyo al estado de embriaguez). Es con la persona que más hablaba.
La más misteriosa de todas las personas ahí dentro, es la bruja Sofía. Jamás dijo algo coherente. Al menos jamás le escuché hacerlo. Era una anciana de cabellos largos y plateados, se encontraba como aplastada en una oscura esquina del cajón, cubierta por muchas mantas. Ella siempre estaba a muy baja temperatura, por más calor que hiciese... sólo que olía como a humedad y por eso todos evitaban acercársele...
Por último, estoy yo. Un perdedor de 40 años, casado y con 2 hijas, con una maestría y un doctorado, además de un centenar de diplomados, abandonado en una caja de trailer con un montón de fenómenos, refugiándose e intentando olvidar cómo es que una vida aparentemente perfecta se desplomó obligándole a huir para siempre a un desierto para ver como le crece la panza día con día. Aún me pregunto por qué pasaba eso si casi no comíamos.
Estábamos en medio de Sonora... (o Durango... no estoy seguro), a la mitad de la nada, todos dentro de una caja trailer golpeada... no sabemos como llegó ahí. Obviamente fue un accidente pues los golpes indicaban que chocaron con ella... pero no había carreteras en kilómetros. Un misterio en verdad.
Ahí dentro habitábamos 6 personas incluyéndome a mi. El más joven era Ajedrez, un mocoso insolente, de unos 6 años, con delirios de grandeza y del cual nadie sabe nada. Hacía un calor verdaderamente sofocante ese día de verano y cociéndonos en nuestra letárgica inmovilidad, vimos cómo el niño entró gateando a la caja. Habrá tenido un año cuando mucho en ese entonces. Sorprendentemente sabía hablar más o menos, y dijo que su nombre era Ajedrez pero como nos pesaba incluso parpadear, nadie dijo nada. Vive con nosotros desde entonces.
También con nosotros viven Raúl y Raúl, que según dicen, fueron los primeros en llegar al trailer, al menos de los normales, porque está también la bruja Sofía que se cree que vive aquí desde siempre, pero a ella nadie la cuenta. Raúl y Raúl son dos hombres de carácter muy duro, de pasado pendenciero y problemático. Ambos pertenecían a una banda de criminales motorizados llamados “La cruz de Judas”. Yo recuerdo de pequeño haber escuchado noticias de sus actos vandálicos y criminales, desde quemar coches hasta asesinar dueños de bares y restaurantes. Ambos son ex convictos. El primero, Raúl, es un hombre pelirrojo de piel dorada por el sol, una barba muy poblada, con bigotes como de morsa y de cabeza rapada... siempre usaba un paliacate azul en la cabeza. Lleva puesto un chaleco y unos pantalones de mezclilla, ambos casi en harapos. Sobre su pantalón sobresale su redondo estómago que dice orgulloso “soy el fruto de 30 años de beber cerveza”. Y su compañero, Raúl, es un hombre moreno de cabello largo y bigote tupido. Era un poco más robusto que Raúl, y llevaba una camisa de corte vaquero abierta por el calor. Unos pantalones de cuero y unas botas. ¡Ah! Sí, casi lo olvido... Raúl y Raúl eran amantes homosexuales. Creo que por eso huyeron de la banda. Eran hombres muy rudos, por eso me costaba en un principio creer que en realidad eran gay... hasta que un día me desperté en la noche y los vi... pues... siendo homosexuales... Además de eso, nunca nos han contado nada más de su vida. Quizá sea mejor así.
Otro de los habitantes del trailer era Tixfani, un hombre más o menos de mi edad, de baja estatura, moreno y de cabello tieso y lacio, y bigote aguamielero. Tixfani, según entiendo significa borracho en otomí, y no me sorprende que se llame así este buen hombre. Siempre parecía estar ebrio, creemos que enloqueció por el calor... pero no se puede asegurar nada. No sé que hace un otomí por acá por el norte, pero bueno, es lo de menos, además era muy buena persona, amable y alegre (se lo atribuyo al estado de embriaguez). Es con la persona que más hablaba.
La más misteriosa de todas las personas ahí dentro, es la bruja Sofía. Jamás dijo algo coherente. Al menos jamás le escuché hacerlo. Era una anciana de cabellos largos y plateados, se encontraba como aplastada en una oscura esquina del cajón, cubierta por muchas mantas. Ella siempre estaba a muy baja temperatura, por más calor que hiciese... sólo que olía como a humedad y por eso todos evitaban acercársele...
Por último, estoy yo. Un perdedor de 40 años, casado y con 2 hijas, con una maestría y un doctorado, además de un centenar de diplomados, abandonado en una caja de trailer con un montón de fenómenos, refugiándose e intentando olvidar cómo es que una vida aparentemente perfecta se desplomó obligándole a huir para siempre a un desierto para ver como le crece la panza día con día. Aún me pregunto por qué pasaba eso si casi no comíamos.
miércoles, mayo 10, 2006
La muerte es un sueño
Podría jurar que morí ayer y sin embargo, heme aquí, aún con vida.
Y no es que lo lamente, jamás quise morir en primer lugar, es sólo que estoy confundido.
Aunque, ¿cómo puedo estar seguro de que morí? O más espeluznante aún... ¿cómo puedo estar seguro de que sigo vivo?
Estoy vivo porque pienso, estoy vivo porque estoy consciente de mí y por tanto, puedo hacer la afirmación: “Sí, estoy vivo”. Conozco la vida y puedo identificarla. Sé lo que es estar vivo y por eso sé que no estoy muerto. No obstante... ¿Qué es estar muerto? No tengo ni idea qué es estar muerto. Como siempre hemos creído que la muerte es el contrario de la vida... entonces creemos que si la vida se siente, la muerte no. Entonces si la vida es experiencia consciente, la muerte no lo sería. Por tanto siempre creí que la muerte era el final de la experiencia, la muerte no se experimenta, sino todo lo contrario. ¿qué es lo contrario a experimentar? ¿teorizar? Si la vida es la concretización constante de experiencias conscientes, la muerte es el inconstante desarrollo de teorías inconscientes. Podría decirse que... es un sueño. La muerte es un sueño. Pero si soñamos, qué pasa con los cuerpos, ¿por qué para los que aún son conscientes y aún experimentan, los cuerpos de los que mueren se descomponen? Además, ¿cuál es la diferencia entre soñar y estar despierto? ¿cómo podemos saber si estamos soñando o no? Y más importante, ¿hay manera de salir del sueño de la muerte?
Quizá... y sólo quizá, al terminar esta vida, comenzamos a soñar otra. Cuando alguien muere, comienza a soñar que vive otra vez, como otra persona. Así el sueño empieza el día en el que el niño se hace consciente de si mismo como parte de los demás y termina cuando la nueva persona muere y por tanto empieza a soñar de nuevo un sueño de sueños. Pero si la nueva vida empieza con la conciencia... eso haría a la vida un sueño también... pues esa conciencia sería inconsciente... Entonces ¿Será que todos estamos muertos? ¿Muertos y condenados a soñar eternamente?
Si es así...
¿Qué se sentirá estar vivo?
Y no es que lo lamente, jamás quise morir en primer lugar, es sólo que estoy confundido.
Aunque, ¿cómo puedo estar seguro de que morí? O más espeluznante aún... ¿cómo puedo estar seguro de que sigo vivo?
Estoy vivo porque pienso, estoy vivo porque estoy consciente de mí y por tanto, puedo hacer la afirmación: “Sí, estoy vivo”. Conozco la vida y puedo identificarla. Sé lo que es estar vivo y por eso sé que no estoy muerto. No obstante... ¿Qué es estar muerto? No tengo ni idea qué es estar muerto. Como siempre hemos creído que la muerte es el contrario de la vida... entonces creemos que si la vida se siente, la muerte no. Entonces si la vida es experiencia consciente, la muerte no lo sería. Por tanto siempre creí que la muerte era el final de la experiencia, la muerte no se experimenta, sino todo lo contrario. ¿qué es lo contrario a experimentar? ¿teorizar? Si la vida es la concretización constante de experiencias conscientes, la muerte es el inconstante desarrollo de teorías inconscientes. Podría decirse que... es un sueño. La muerte es un sueño. Pero si soñamos, qué pasa con los cuerpos, ¿por qué para los que aún son conscientes y aún experimentan, los cuerpos de los que mueren se descomponen? Además, ¿cuál es la diferencia entre soñar y estar despierto? ¿cómo podemos saber si estamos soñando o no? Y más importante, ¿hay manera de salir del sueño de la muerte?
Quizá... y sólo quizá, al terminar esta vida, comenzamos a soñar otra. Cuando alguien muere, comienza a soñar que vive otra vez, como otra persona. Así el sueño empieza el día en el que el niño se hace consciente de si mismo como parte de los demás y termina cuando la nueva persona muere y por tanto empieza a soñar de nuevo un sueño de sueños. Pero si la nueva vida empieza con la conciencia... eso haría a la vida un sueño también... pues esa conciencia sería inconsciente... Entonces ¿Será que todos estamos muertos? ¿Muertos y condenados a soñar eternamente?
Si es así...
¿Qué se sentirá estar vivo?
lunes, abril 24, 2006
Tacos y Mariachi
La cita era a las nueve de la noche. El lugar donde tendría lugar la batalla era “Tacos Don’Algón”. Los combatientes: El asombroso y experto diente de Don Javier, contra un vasto repertorio de guisados y cortes que aquel establecimiento había añadido a su menú después de 20 años en el negocio. El viejo carro de don Pancho, alias “Don’Algón”, aún se encontraba afuera del recinto, en símbolo de que aquel negocio, al contrario que la mayoría de los que hay en la actualidad en este país, seguía siéndole fiel al viejo arte de la “Taquería”. Lo hacían por la comida, no por el dinero. Algo de lo que se enorgullecía el viejo don Pancho, era que él aún cortaba el pastor directamente del trompo, y no lo bajaba a la plancha. Mucho sabor se perdía en el proceso, además de que es una tradición, una ciencia y todo un espectáculo servir tacos al pastor como el Santísimo lo manda, y no como los taqueros “puñales” lo hacen hoy en día.
Don Jaime, quién para abrir el apetito pidió dos de bistec y uno al pastor (con cebolla y cilantro como debe ser, pues en una taquería que se respete como tal, no se da la opción de “con o sin”), iba bien vestido, con el bigote recortado y listo para darlo todo en la fiesta a la que asistirían él y sus 12 compañeros, pues don Jaime, era el “tololoche” en lo que podría llamarse, el mejor Mariachi de la ciudad. Desde “Atotonilco” hasta “el Huapango” de Moncayo, pasando por “La boda de Luis Alonso” de Jerónimo Jiménez y “Granada” de Agustín Lara. Se las sabían, de todas, todas.
Como empuñando el arco del violín, don Javier se empacaba a ritmo constante y con jubiloso ánimo, tacos de lengua, buche, oreja y seso, mientras ordenaba una quesadilla de costilla y un volcán de maciza. No se dejaron esperar los dos de “machitos” y el obligado “round” con los de ojo, ¿y cómo no? Los de chorizo, trompa y ubre. De “aditivos”, dos “Mirindas” y una “Coca”. Un flan y un Alka-Seltzer para coronar... Y Don Javier venció una vez más a sus gastronómicos enemigos... Pero fue sin embargo don Pancho quien en realidad ganó, pues después de tanta tragadera, al experimentado músico le salió en un ojo de la cara pagar la cena... pero no importaba... pues esa noche tocarían, y con la panza y los ánimos llenos, los tacos se pagarían prácticamente solos.
Don Jaime, quién para abrir el apetito pidió dos de bistec y uno al pastor (con cebolla y cilantro como debe ser, pues en una taquería que se respete como tal, no se da la opción de “con o sin”), iba bien vestido, con el bigote recortado y listo para darlo todo en la fiesta a la que asistirían él y sus 12 compañeros, pues don Jaime, era el “tololoche” en lo que podría llamarse, el mejor Mariachi de la ciudad. Desde “Atotonilco” hasta “el Huapango” de Moncayo, pasando por “La boda de Luis Alonso” de Jerónimo Jiménez y “Granada” de Agustín Lara. Se las sabían, de todas, todas.
Como empuñando el arco del violín, don Javier se empacaba a ritmo constante y con jubiloso ánimo, tacos de lengua, buche, oreja y seso, mientras ordenaba una quesadilla de costilla y un volcán de maciza. No se dejaron esperar los dos de “machitos” y el obligado “round” con los de ojo, ¿y cómo no? Los de chorizo, trompa y ubre. De “aditivos”, dos “Mirindas” y una “Coca”. Un flan y un Alka-Seltzer para coronar... Y Don Javier venció una vez más a sus gastronómicos enemigos... Pero fue sin embargo don Pancho quien en realidad ganó, pues después de tanta tragadera, al experimentado músico le salió en un ojo de la cara pagar la cena... pero no importaba... pues esa noche tocarían, y con la panza y los ánimos llenos, los tacos se pagarían prácticamente solos.
lunes, abril 17, 2006
viernes, abril 07, 2006
De noche
Un silencio espectral envolvía la habitación. La temerosa muchachita de apenas unos 11 años de edad, temblaba de pavor bajo sus cobijas y apretaba sus párpados mientras decía, por enésima vez, una oración (para invocar a su angelito de la guarda, probablemente) que de tanto repetir había perdido el sentido que tuvo las primeras dos o tres veces. Era una noche silenciosa. Afuera no soplaba viento alguno y los grillos por algún motivo habían decidido no chirriar. Calma absoluta... fantasmagórica. A la niña se le dificultaba respirar, pues se esforzaba enormemente por no hacer ruido en cada jadeo que su acelerado ritmo cardiaco le obligaba a dar. Había momentos en los que sentía que se desmayaba. Tomando lentamente una linterna ubicada bajo su rechoncha almohada de plumas, la jovencita abrió un viejo cuaderno que decía “Jenny” en la portada. Buscó una página en blanco, y usando el bolígrafo que se encontraba en la espiral de la libreta, comenzó a escribir. Las letras le fluían esa noche. Después de unos minutos de estar volcando sus sentimientos en el papel, satisfecha suspiró calladamente. Guardó su cuaderno de nuevo y ahora sintiéndose más segura, se aventuró a salir de su escondite.
Primero salieron sus castaños cabellos seguidos de sus brillantes y expectantes ojos, abiertos a su máximo para percibir hasta el más mínimo movimiento. Hacía frío. Después de asegurarse que no había ningún peligro, asomó el resto de su cabeza. Miró con cuidado desde las mesitas que se encontraban junto a la cabecera hasta aquella sombra con forma de silla que se encontraba en la esquina más lejana. No parpadeaba. Por la enorme ventana paralela a su cama entraba una pálida luz de luna que aterrizaba sobre la ropa sucia de Jenny, la cual seguía en el suelo pues no la había recogido antes de irse a dormir. El resto eran siluetas oscuras, figuras en tinieblas. Su respiración estuvo calma durante unos momentos pero se comenzó a acelerar de nuevo. Estiró su brazo sigilosamente y sin perder de vista el resto de la habitación. Tomó su vaso y se lo acercó a los labios. Lo detuvo algunos minutos ahí. Temía ladearlo un poco pues bloquearía su vigilante mirada. Reuniendo todo su valor, lo inclinó rápidamente y descubrió que estaba casi vacío. No tenía mucha sed, pero al saber que no había agua, esta se incrementó violentamente. Ahora se ahogaba pues su garganta raspaba por falta de humedad. Tenía que salir a rellenar su vaso.
Jenny odiaba la nueva ciudad y sobre todo, su nueva casa. Grande y vieja, todo el tiempo con ese extraño aroma a madera. Polvorosa. Cortinas viejas y feas cubrían las enormes ventanas, convirtiendo la blanca luz del sol en un horroroso resplandor azulado. El jardín estaba seco completamente, donde alguna vez hubo árboles ahora sólo había ramas muertas y telarañas. En el terregoso suelo crecían algunas hierbas rastreras que le daban un aspecto aún más desagradable a aquella estéril superficie llena de madrigueras de topo y de serpiente. La casa era espantosa durante el día. Y sobre todo. Tenebrosa durante las noches. Los largos pasillos que conectaban una habitación con la otra tenían suelo de madera, la cual rechinaba estruendosamente con cada paso dado sobre ella. Durante el día era muy molesto, al anochecer era sumamente macabro. Hacía una semana que se habían mudado, así que la decoración era algo escasa y aún había muchas cajas por desempacar. Jenny se impacientaba día con día. Faltaban dos semanas para el inicio de clases. Dos largas semanas. Ella deseaba irse a dormir y que cuando despertara, las vacaciones hubiesen terminado. Deseaba hacer amigos, deseaba dejar de tener que rogarle a su hermana de 16 que jugara con ella. Hacía algunos años por motivos ignotos para la jovencita, su hermana le había dejado de hacer caso. Y lo que es más, parecía odiarle. Y este hecho entristecía mucho a Jenny. La entristecía y la aburría. Aún faltaban 2 largas semanas. Los niños de su nueva colonia aún estaban de vacaciones, así que prácticamente, Jenny estaba sola. Por eso deseaba dormir, para despertar dos semanas en el futuro, cuando por fin podría poner fin a su monótona y nostálgica soledad. Sólo quería dormir... El único problema para su plan era... que el miedo no la dejaba hacerlo.
Sus ojos se habían acostumbrado más o menos a la oscuridad. Respiraba muy lenta y profundamente, para no ahogarse y a su vez, para no hacer ruido alguno. Fue lentamente saliendo de entre sus cobijas hasta dejar al descubierto la mitad de su bonito camisón amarillo. Con mucho cuidado se movió hacia la orilla. Apoyó cautelosamente las manos, y sin dejar de mirar a su alrededor, se empujó fuera de la enorme cama. Se quedó inmóvil por algunos minutos. Se aseguró que no hubiera nada fuera de lo común... y se agachó rápidamente por una chancla. La tomó con ambas manos y la puso cerca de ella. Esa sería su arma durante la travesía. Dio los primeros cautelosos pasos, pero recordó que había olvidado el vaso. Así que sin dar la vuelta para no perderse de nada, caminó en reversa hasta llegar a él. Una vez en sus manos, comenzó a caminar de nuevo hasta llegar a la puerta, tras la cual se detuvo unos instantes. Esperó a que las mariposas de su estomago cesaran de bailar, y tomó la perilla. Temblorosa, la giró y entreabrió la puerta. Por la ranura intentó divisar alguna silueta sospechosa, pero el pasillo estaba cubierto por una cortina de oscuridad imperturbable la cual impedía que Jenny fuese capaz de distinguir objeto alguno. Rindiéndose después de algunos minutos ante la negrura de la noche, abrió lentamente y por completo la puerta y se dispuso a salir. La primer pisada fuera de su habitación produjo un escalofriante rechinar, el cual pateó a Jenny directamente en el estómago. Su corazón comenzó a latir como bólido. A un paso de la hiperventilación, la niña dio el segundo paso. El rechinar fue parecido, pero no la tomó por sorpresa. Con los brazos muy cerca de su cuerpo y apretando fuertemente la chancla, se aventuró a través del pasillo. Sus plegarias para invocar a aquel divino espíritu protector comenzaron de nuevo. ¿Habría de verdad alguien escuchando sus suplicas?. No podía decirlo con certeza, pero le daba una seguridad impresionante. Quizá alguien de verdad la protegía. O quizá sencillamente se olvidaba de aquello que la aterraba y se concentraba solamente en rogar por protección celestial. Fuese cual fuese el motivo, funcionó, pues salió del pasillo a salvo.
El barandal de las escaleras daba al amplio vestíbulo. Jenny se hincó y pegada a la pared comenzó el descenso. Intentaba no pensar en nada extraño, pero una vez abajo, todo el espacio abierto junto a la escalera silenciosamente retumbó dentro de su cabeza. El pánico le ganó y sinitendo un chorro de adrenalina ser inyectado directamente en su corazón, corrió despavorida hasta la puerta de la cocina. Con lágrimas en los ojos abrió desesperadamente la puerta y entró. Sin pensarlo dos veces, encendió la luz. Sus ojos se cerraron de inmediato y se tapó el rostro con ambas manos... se agachó y se quedó ahí algunos minutos. Dolía. Cuando por fin se destapó la cara, con el ceño fruncido y los ojos casi cerrados, caminó hasta el refrigerador. Sacó el agua, se sirvió y bebió. Antes de servirse de nuevo, miró por algunos momentos su vaso. Pensamientos diversos le invadieron en ese momento. Suspiró varias veces durante su larga reflexión, y cuando al fin hubo terminado de meditar, se sirvió de nuevo y emprendió la travesía de vuelta.
Al llegar a su cama, Jenny se quedó dormida casi al instante, sólo para despertar al siguiente día. Y por más lamentable que fuese este hecho, ya no le volvió a importar.
Primero salieron sus castaños cabellos seguidos de sus brillantes y expectantes ojos, abiertos a su máximo para percibir hasta el más mínimo movimiento. Hacía frío. Después de asegurarse que no había ningún peligro, asomó el resto de su cabeza. Miró con cuidado desde las mesitas que se encontraban junto a la cabecera hasta aquella sombra con forma de silla que se encontraba en la esquina más lejana. No parpadeaba. Por la enorme ventana paralela a su cama entraba una pálida luz de luna que aterrizaba sobre la ropa sucia de Jenny, la cual seguía en el suelo pues no la había recogido antes de irse a dormir. El resto eran siluetas oscuras, figuras en tinieblas. Su respiración estuvo calma durante unos momentos pero se comenzó a acelerar de nuevo. Estiró su brazo sigilosamente y sin perder de vista el resto de la habitación. Tomó su vaso y se lo acercó a los labios. Lo detuvo algunos minutos ahí. Temía ladearlo un poco pues bloquearía su vigilante mirada. Reuniendo todo su valor, lo inclinó rápidamente y descubrió que estaba casi vacío. No tenía mucha sed, pero al saber que no había agua, esta se incrementó violentamente. Ahora se ahogaba pues su garganta raspaba por falta de humedad. Tenía que salir a rellenar su vaso.
Jenny odiaba la nueva ciudad y sobre todo, su nueva casa. Grande y vieja, todo el tiempo con ese extraño aroma a madera. Polvorosa. Cortinas viejas y feas cubrían las enormes ventanas, convirtiendo la blanca luz del sol en un horroroso resplandor azulado. El jardín estaba seco completamente, donde alguna vez hubo árboles ahora sólo había ramas muertas y telarañas. En el terregoso suelo crecían algunas hierbas rastreras que le daban un aspecto aún más desagradable a aquella estéril superficie llena de madrigueras de topo y de serpiente. La casa era espantosa durante el día. Y sobre todo. Tenebrosa durante las noches. Los largos pasillos que conectaban una habitación con la otra tenían suelo de madera, la cual rechinaba estruendosamente con cada paso dado sobre ella. Durante el día era muy molesto, al anochecer era sumamente macabro. Hacía una semana que se habían mudado, así que la decoración era algo escasa y aún había muchas cajas por desempacar. Jenny se impacientaba día con día. Faltaban dos semanas para el inicio de clases. Dos largas semanas. Ella deseaba irse a dormir y que cuando despertara, las vacaciones hubiesen terminado. Deseaba hacer amigos, deseaba dejar de tener que rogarle a su hermana de 16 que jugara con ella. Hacía algunos años por motivos ignotos para la jovencita, su hermana le había dejado de hacer caso. Y lo que es más, parecía odiarle. Y este hecho entristecía mucho a Jenny. La entristecía y la aburría. Aún faltaban 2 largas semanas. Los niños de su nueva colonia aún estaban de vacaciones, así que prácticamente, Jenny estaba sola. Por eso deseaba dormir, para despertar dos semanas en el futuro, cuando por fin podría poner fin a su monótona y nostálgica soledad. Sólo quería dormir... El único problema para su plan era... que el miedo no la dejaba hacerlo.
Sus ojos se habían acostumbrado más o menos a la oscuridad. Respiraba muy lenta y profundamente, para no ahogarse y a su vez, para no hacer ruido alguno. Fue lentamente saliendo de entre sus cobijas hasta dejar al descubierto la mitad de su bonito camisón amarillo. Con mucho cuidado se movió hacia la orilla. Apoyó cautelosamente las manos, y sin dejar de mirar a su alrededor, se empujó fuera de la enorme cama. Se quedó inmóvil por algunos minutos. Se aseguró que no hubiera nada fuera de lo común... y se agachó rápidamente por una chancla. La tomó con ambas manos y la puso cerca de ella. Esa sería su arma durante la travesía. Dio los primeros cautelosos pasos, pero recordó que había olvidado el vaso. Así que sin dar la vuelta para no perderse de nada, caminó en reversa hasta llegar a él. Una vez en sus manos, comenzó a caminar de nuevo hasta llegar a la puerta, tras la cual se detuvo unos instantes. Esperó a que las mariposas de su estomago cesaran de bailar, y tomó la perilla. Temblorosa, la giró y entreabrió la puerta. Por la ranura intentó divisar alguna silueta sospechosa, pero el pasillo estaba cubierto por una cortina de oscuridad imperturbable la cual impedía que Jenny fuese capaz de distinguir objeto alguno. Rindiéndose después de algunos minutos ante la negrura de la noche, abrió lentamente y por completo la puerta y se dispuso a salir. La primer pisada fuera de su habitación produjo un escalofriante rechinar, el cual pateó a Jenny directamente en el estómago. Su corazón comenzó a latir como bólido. A un paso de la hiperventilación, la niña dio el segundo paso. El rechinar fue parecido, pero no la tomó por sorpresa. Con los brazos muy cerca de su cuerpo y apretando fuertemente la chancla, se aventuró a través del pasillo. Sus plegarias para invocar a aquel divino espíritu protector comenzaron de nuevo. ¿Habría de verdad alguien escuchando sus suplicas?. No podía decirlo con certeza, pero le daba una seguridad impresionante. Quizá alguien de verdad la protegía. O quizá sencillamente se olvidaba de aquello que la aterraba y se concentraba solamente en rogar por protección celestial. Fuese cual fuese el motivo, funcionó, pues salió del pasillo a salvo.
El barandal de las escaleras daba al amplio vestíbulo. Jenny se hincó y pegada a la pared comenzó el descenso. Intentaba no pensar en nada extraño, pero una vez abajo, todo el espacio abierto junto a la escalera silenciosamente retumbó dentro de su cabeza. El pánico le ganó y sinitendo un chorro de adrenalina ser inyectado directamente en su corazón, corrió despavorida hasta la puerta de la cocina. Con lágrimas en los ojos abrió desesperadamente la puerta y entró. Sin pensarlo dos veces, encendió la luz. Sus ojos se cerraron de inmediato y se tapó el rostro con ambas manos... se agachó y se quedó ahí algunos minutos. Dolía. Cuando por fin se destapó la cara, con el ceño fruncido y los ojos casi cerrados, caminó hasta el refrigerador. Sacó el agua, se sirvió y bebió. Antes de servirse de nuevo, miró por algunos momentos su vaso. Pensamientos diversos le invadieron en ese momento. Suspiró varias veces durante su larga reflexión, y cuando al fin hubo terminado de meditar, se sirvió de nuevo y emprendió la travesía de vuelta.
Al llegar a su cama, Jenny se quedó dormida casi al instante, sólo para despertar al siguiente día. Y por más lamentable que fuese este hecho, ya no le volvió a importar.
jueves, abril 06, 2006
“¡Ejecución!”
El chirriar de los grillos y un lejano ulular de un solitario búho era todo lo que se escuchaba aquella noche de otoño. Veloz como lobo, el joven Kanon se deslizaba entre las sombras hasta llegar a la ventana trasera de la casa del Alcalde... Lentamente abrió la ventana y entró con sigilo. De su bota, sacó una delgada daga y cruzo la sala de estar hacia el lujoso vestíbulo, donde se encontraban las escaleras que lo dirigirían a su objetivo. Llegó al segundo piso, cuidadosamente abrió una de las puertas y lo encontró, el alcalde, acostado en su cama, profundamente dormido y emitiendo un sonido que bien podía ser el chillar de un gato enfermo... Hábilmente con una mano le tapó la boca, y con la otra asestó una puñalada mortal en la garganta de su victima, sin dejar escapar más que unas pocas gotas de sangre, todo sucedió en unos pocos segundos... Kanon torció la daga, para asegurarse que su victima estaba muerta y salió de la habitación, sin embargo no había llegado a las escaleras, cuando una de las criadas lo golpeó en la cabeza con un sartén.
El bullicio de la gente era ensordecedor, la plaza central estaba repleta de hombres que habían faltado a sus trabajos y escandalizadas mujeres con sus hijos. En el centro en un gran podio de madera, estaba Kanon amarrado y en una silla, con una expresión de calma, a su lado se encontraban 2 guardias, los cuales mantenían la hoja de sus lanzas cerca del joven criminal. Ya que el Alcalde estaba muerto, se había mandado traer un juez de la capital, para que decretara la sentencia del muchacho. Después de unos minutos, un silencio tétrico envolvió el área mientras la gente le abría el paso a un elegante caballo blanco y su jinete, el cual llevaba un sable en su cinturón y un finísimo traje de militar blanco con azul. Al llegar al podio, el hombre se bajó de su caballo, se acercó a Kanon y lo observó un poco mientras en su rostro aparecía una sonrisa. Kanon sonrió también y el hombre se dió la vuelta. “¡Ciudadanos! Soy el capitán Roh, he sido enviado desde la capital para asistir este juicio, sin embargo...” dijo Roh haciendo una ligera pausa “No seré yo quien juzgue al este muchacho, serán ustedes, yo sólo dictare la sentencia oficial. Por favor elijan a 16 representantes que tomarán la decisión final”. “¿Qué?” “¿De qué habla?” “¿Nosotros?” “¿Está Usted loco?” se alcanzó a escuchar de entre la bulla ocasionada por la confusión que causó tan extraña orden. “Pero es obvio que es culpable” dijo la criada que se encontraba en primera fila “Yo lo vi cuando salía del cuarto del Señor, justo después de haberlo matado”. “Oh, ¿Es eso cierto?” dijo Roh con tono sarcástico, “Si señor, yo fui quien detuvo al ese malhechor” Respondió la mujer seriamente y algo enfadada. Roh sacó su sable y apuntó al rostro de la criada con violencia, “Entonces, está usted bajo arresto” “Pero ¿Por qué?” dijo asustada la mujer, “Pues porque usted no es policía, y sólo los policías tienen el poder de arrestar y golpear si es necesario a un criminal” Dijo satisfecho Roh, “¡Pe...! ¡Pero si había matado al Señor! ¿Esperaba que me quedara viendo como se salía con la suya?” Dijo la criada gritando desesperadamente. “Tiene razón, la perdono” Dijo Roh guardando su sable “Pero ya que escuché sus motivos, y estos la salvaron de su condena... ¿No sería justo que escuchásemos los motivos de este joven también?”. La gente comenzó a discutir nuevamente. El capitán tenia razón. Poco después, 16 personas, incluyendo a la criada, subieron al podio.
Roh se acercó a Kanon, esperó que la multitud guardara silencio, y preguntó “Dime hijo, ¿Por qué mataste al Alcalde de esta ciudad? ¿Tenías algún motivo?”. Kanon lo vio fijamente y luego sonrió “Lo hice porque era mi trabajo” Dijo finalmente el joven. “¡Es culpable!” gritó la mitad de los representantes, “Es un asesino a sueldo, y merece la muerte”. Roh los miró con desinterés “No he dicho que pueden dictar sentencia aún, esperen un poco y reflexionen la información”. Roh miró a Kanon de nuevo, “¿Entonces admites el haberlo matado?” “Absolutamente” respondió Kanon casi de inmediato. “Sabes que arruinaste la convivencia y seguridad de este pueblo con tus acciones, ¿No es verdad?” Preguntó Roh, “Sinceramente no me importa señor, no pertenezco a este pueblo, no siento lazos de solidaridad ni fraternidad con su gente, y estoy seguro que ellos tampoco los sienten” Respondió Kanon con tono acusador. “¿Por qué lo dices?” dijo intrigado Roh. “La verdad señor, es que yo llevo unas pocas semanas aquí, pero a nadie parece interesarle el progreso de este pueblo como comunidad. El Alcalde, en lugar de reparar caminos, incrementar la seguridad o arreglar el muelle, rentaba este lugar como puerto para los Piratas, los cuales una vez a la semana robaban las casas, una que otra mujer de la aldea y zarpaban a alta mar, para volver a la semana siguiente. La gente una vez al día tira la basura por la ventana hacia la calle; hay días que el recogedor de basura no pasa, y hay tanta basura en la calle que ni los caballos pueden cruzar por ahí. Y por último los hermanos Hauss, desataron una pelea con la familia Kinn, y 2 veces al mes salen a las calles disparando sus pistolas y ondeando sus sables para marcar su territorio, hiriendo a gente inocente en el proceso...” Respondió Kanon seriamente “Si quieren culpara a alguien de la inseguridad y la mala convivencia del pueblo, que se culpe a sus habitantes, es su actitud, no la mía la que los arruina”.
Roh, volteó a ver a los representantes con intriga, pero estos estaban atónitos. Miró al pueblo, pero nadie se atrevía a pronunciar ni una palabra. Roh regresó con Kanon y continuó con el interrogatorio, “Y ¿Quién te ordenó matar al Alcalde, muchacho?” “Él mismo, señor, él me pagó para que lo matara” respondió tranquilamente. “¿Cómo te atreves?” gritó la criada junto con algunos otros representantes “¡Que te ejecuten por mentiroso! Es imposible que alguien pague por ser asesinado”. “Parecería imposible que en un pueblo como este, aún vivan tantos idiotas” respondió enojado Roh “Pero sucede”. “¿Señor?” dijo Kanon con cortesía, “Si se me permite, puedo probar que lo que digo no son mentiras” “Adelante” respondió Roh. “En mi bolsillo izquierdo, hay un papel, por favor sáquelo y léalo”. Roh lo sacó y le hecho un vistazo. “Hace unos 5 años, en Koshack, mi aldea natal, un hombre me contrató para que lo matara” comenzó a contar Kanon “Me dijo que su vida había dejado de serle útil a la demás gente, ya que se había encaminado hacia un mundo de excesos y corrupción, sin embargo, me pidió que fuera después de 5 años, ya que intentaría dejar todo en orden antes de su partida. Al parecer él no cumplió su palabra.”
“A través de este papel hago saber que yo, el Alcalde Osar, de la aldea Atress, he contratado a Kanon Sif, para que me mate dentro de 5 años a partir de hoy, día 45 del año de la Serpiente”
“Si se me va a ejecutar, que sea por ser un hombre de mi palabra, y por ayudar a este pueblo con su decadencia aunque sea un poco” Dijo finalmente Kanon. Roh sonrió y miró al jurado “¿Y bien? ¿Cuál es la sentencia?” El jurado permaneció en silencio, Roh pasó el papel entre los representantes para que verificaran que era oficial. Roh los observó con impaciencia, y se volteó hacia el pueblo “Espero que esto sea una lección para todos. Esos 16 representantes, serán desde ahora los ‘Alcaldes’ en esta aldea. Una vez al mes vendré a ver su progreso. De seguir las cosas igual, el ejercito Imperial vendrá y quemara al aldea completa”. Roh miró a los representantes de nuevo y dijo impaciente “¿Ya tomaron su decisión?” Ellos miraron al capitán y luego a Kanon, “Desátenlo” finalmente ordenaron “Dejen libre al muchacho, hoy no habrá ejecución...”
(Escrito en el 2003 para una escuela con el objeto de promover valores cívicos)
(La ortografía y la redacción del texto original permanecen intactos)
El bullicio de la gente era ensordecedor, la plaza central estaba repleta de hombres que habían faltado a sus trabajos y escandalizadas mujeres con sus hijos. En el centro en un gran podio de madera, estaba Kanon amarrado y en una silla, con una expresión de calma, a su lado se encontraban 2 guardias, los cuales mantenían la hoja de sus lanzas cerca del joven criminal. Ya que el Alcalde estaba muerto, se había mandado traer un juez de la capital, para que decretara la sentencia del muchacho. Después de unos minutos, un silencio tétrico envolvió el área mientras la gente le abría el paso a un elegante caballo blanco y su jinete, el cual llevaba un sable en su cinturón y un finísimo traje de militar blanco con azul. Al llegar al podio, el hombre se bajó de su caballo, se acercó a Kanon y lo observó un poco mientras en su rostro aparecía una sonrisa. Kanon sonrió también y el hombre se dió la vuelta. “¡Ciudadanos! Soy el capitán Roh, he sido enviado desde la capital para asistir este juicio, sin embargo...” dijo Roh haciendo una ligera pausa “No seré yo quien juzgue al este muchacho, serán ustedes, yo sólo dictare la sentencia oficial. Por favor elijan a 16 representantes que tomarán la decisión final”. “¿Qué?” “¿De qué habla?” “¿Nosotros?” “¿Está Usted loco?” se alcanzó a escuchar de entre la bulla ocasionada por la confusión que causó tan extraña orden. “Pero es obvio que es culpable” dijo la criada que se encontraba en primera fila “Yo lo vi cuando salía del cuarto del Señor, justo después de haberlo matado”. “Oh, ¿Es eso cierto?” dijo Roh con tono sarcástico, “Si señor, yo fui quien detuvo al ese malhechor” Respondió la mujer seriamente y algo enfadada. Roh sacó su sable y apuntó al rostro de la criada con violencia, “Entonces, está usted bajo arresto” “Pero ¿Por qué?” dijo asustada la mujer, “Pues porque usted no es policía, y sólo los policías tienen el poder de arrestar y golpear si es necesario a un criminal” Dijo satisfecho Roh, “¡Pe...! ¡Pero si había matado al Señor! ¿Esperaba que me quedara viendo como se salía con la suya?” Dijo la criada gritando desesperadamente. “Tiene razón, la perdono” Dijo Roh guardando su sable “Pero ya que escuché sus motivos, y estos la salvaron de su condena... ¿No sería justo que escuchásemos los motivos de este joven también?”. La gente comenzó a discutir nuevamente. El capitán tenia razón. Poco después, 16 personas, incluyendo a la criada, subieron al podio.
Roh se acercó a Kanon, esperó que la multitud guardara silencio, y preguntó “Dime hijo, ¿Por qué mataste al Alcalde de esta ciudad? ¿Tenías algún motivo?”. Kanon lo vio fijamente y luego sonrió “Lo hice porque era mi trabajo” Dijo finalmente el joven. “¡Es culpable!” gritó la mitad de los representantes, “Es un asesino a sueldo, y merece la muerte”. Roh los miró con desinterés “No he dicho que pueden dictar sentencia aún, esperen un poco y reflexionen la información”. Roh miró a Kanon de nuevo, “¿Entonces admites el haberlo matado?” “Absolutamente” respondió Kanon casi de inmediato. “Sabes que arruinaste la convivencia y seguridad de este pueblo con tus acciones, ¿No es verdad?” Preguntó Roh, “Sinceramente no me importa señor, no pertenezco a este pueblo, no siento lazos de solidaridad ni fraternidad con su gente, y estoy seguro que ellos tampoco los sienten” Respondió Kanon con tono acusador. “¿Por qué lo dices?” dijo intrigado Roh. “La verdad señor, es que yo llevo unas pocas semanas aquí, pero a nadie parece interesarle el progreso de este pueblo como comunidad. El Alcalde, en lugar de reparar caminos, incrementar la seguridad o arreglar el muelle, rentaba este lugar como puerto para los Piratas, los cuales una vez a la semana robaban las casas, una que otra mujer de la aldea y zarpaban a alta mar, para volver a la semana siguiente. La gente una vez al día tira la basura por la ventana hacia la calle; hay días que el recogedor de basura no pasa, y hay tanta basura en la calle que ni los caballos pueden cruzar por ahí. Y por último los hermanos Hauss, desataron una pelea con la familia Kinn, y 2 veces al mes salen a las calles disparando sus pistolas y ondeando sus sables para marcar su territorio, hiriendo a gente inocente en el proceso...” Respondió Kanon seriamente “Si quieren culpara a alguien de la inseguridad y la mala convivencia del pueblo, que se culpe a sus habitantes, es su actitud, no la mía la que los arruina”.
Roh, volteó a ver a los representantes con intriga, pero estos estaban atónitos. Miró al pueblo, pero nadie se atrevía a pronunciar ni una palabra. Roh regresó con Kanon y continuó con el interrogatorio, “Y ¿Quién te ordenó matar al Alcalde, muchacho?” “Él mismo, señor, él me pagó para que lo matara” respondió tranquilamente. “¿Cómo te atreves?” gritó la criada junto con algunos otros representantes “¡Que te ejecuten por mentiroso! Es imposible que alguien pague por ser asesinado”. “Parecería imposible que en un pueblo como este, aún vivan tantos idiotas” respondió enojado Roh “Pero sucede”. “¿Señor?” dijo Kanon con cortesía, “Si se me permite, puedo probar que lo que digo no son mentiras” “Adelante” respondió Roh. “En mi bolsillo izquierdo, hay un papel, por favor sáquelo y léalo”. Roh lo sacó y le hecho un vistazo. “Hace unos 5 años, en Koshack, mi aldea natal, un hombre me contrató para que lo matara” comenzó a contar Kanon “Me dijo que su vida había dejado de serle útil a la demás gente, ya que se había encaminado hacia un mundo de excesos y corrupción, sin embargo, me pidió que fuera después de 5 años, ya que intentaría dejar todo en orden antes de su partida. Al parecer él no cumplió su palabra.”
“A través de este papel hago saber que yo, el Alcalde Osar, de la aldea Atress, he contratado a Kanon Sif, para que me mate dentro de 5 años a partir de hoy, día 45 del año de la Serpiente”
“Si se me va a ejecutar, que sea por ser un hombre de mi palabra, y por ayudar a este pueblo con su decadencia aunque sea un poco” Dijo finalmente Kanon. Roh sonrió y miró al jurado “¿Y bien? ¿Cuál es la sentencia?” El jurado permaneció en silencio, Roh pasó el papel entre los representantes para que verificaran que era oficial. Roh los observó con impaciencia, y se volteó hacia el pueblo “Espero que esto sea una lección para todos. Esos 16 representantes, serán desde ahora los ‘Alcaldes’ en esta aldea. Una vez al mes vendré a ver su progreso. De seguir las cosas igual, el ejercito Imperial vendrá y quemara al aldea completa”. Roh miró a los representantes de nuevo y dijo impaciente “¿Ya tomaron su decisión?” Ellos miraron al capitán y luego a Kanon, “Desátenlo” finalmente ordenaron “Dejen libre al muchacho, hoy no habrá ejecución...”
(Escrito en el 2003 para una escuela con el objeto de promover valores cívicos)
(La ortografía y la redacción del texto original permanecen intactos)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
