martes, febrero 28, 2006

Terror de las sombras

Guantes blancos, listos. ¿El bombín?. Te arreglas las mangas del saco y enderezas el chaleco... ¡Casi! El cinturón... esta chueco... ¡Listo! ¿Perfume?... ¿El instrumento? ¿Lo revisaste de nuevo?... Zapatos... bastón... Mírate al espejo... ¡Qué bello eres! ¿Sospecharan? No. Eres un “dandy” como cualquier otro.
Se te hace tarde... y entre más tarde mejor. Sal de casa, anda, pues lo necesitas. No piensas en nada más. En nada. En nada. Babeas de sólo pensar en ello. Hace mucho que no... ¿Días?... no... horas... eres un adicto. Mañana en la mañana se oirán gritos de terror de nuevo, lagrimas si tienes suerte, todo es un espectáculo de deleite... ¿Cierto?... ¿Cierto?
La luna brilla. Caminas. Resuenan tus pasos segundos antes de ser dados... la excitación te recorre el cuerpo... mira... la niebla recorre el parque, la madrugada llegó. ¿Qué es eso? ¿Es ella? No. Es su sombra. Adelante... es tuya.
La mujer camina despreocupada... no sabe que está por... que... su vida arrebatarás. Te mentalizas. Caminas. Te aproximas. La sientes. Te oye. Paso. A paso. Te acercas. Más. Y más. Y más. Ya percibes el aroma de su perfume. ¿Percibe el tuyo? Tomas el cuchillo. De entre la niebla apareces como fantasma detrás de ella. La sangre comienza a brotar mientras hundes el cuchillo en su garganta. Tibia. En borbotones. Te mancha. Y lo gozas. Sientes el cuchillo tajando la piel. Éxtasis. El grito ahogado. Sus uñas en tu rostro. Te arañan. Y te gusta. Sus ojos se apagan. Intenta pelear. Pero no puede. Dos puñaladas mas en los hombros. Separas el cuchillo. El cuerpo cae. Duró apenas unos segundos, pero fueron horas de deleite para tu obseso razonar. ¿Hueles la sangre?
Goteas mientras caminas, pero las gotas de sangre que recorren tu piel y ropa son como sensuales caricias. Tu ansiedad fue curada una vez mas a costa de una vida inocente. Como pasa cada vez que cae la niebla. Terror de las sombras ¿Estas contento? Si, si lo estas. Y ¿Estarás ahí cierto? Cuando encuentren el cuerpo... quieres... no. Anhelas oír los gritos desesperados de aquellos que la amaban, aquellos que sufren en vida por su ausencia, porque se las arrebataste. Sufrimiento. Es el mundo tu macabro teatro privado. Es tu teatro del horror. Mañana alguien más. Mañana alguien más no tendrá tiempo ni de gritar. Esperando entre sombras, esperando abrirte tu camino a la libertad, escondida bajo la piel y sangre de tu victima.
Pero... Lloras frente al espejo... ¿Qué pasa?

martes, febrero 21, 2006

La inmortalidad del Cangrejo

Había una vez, un cangrejo que caminaba por las extensas dunas de una playa hasta ahora jamás tocada por el ser humano. Una gaviota que volaba por el área, advirtió la presencia del crustáceo y bajo a su encuentro. Se paró frente a él con ojos voraces y le habló. El cangrejo, que poco entendía lo que la truculenta criatura le decía, se hartó rápidamente de esperar el fin del discurso e intentó ignorarle para seguir con su camino. Pero al intentar pasar de lado al avechucho, este le asestó con un fuerte picotazo en el centro de la dura concha que le protegía. Al sentir el impacto, el cangrejo retrocedió con gran velocidad y miró temeroso a su agresor, que seguía parloteando sin descanso. El discurso, largo, rebuscado e interminable, no parecía tener intención alguna. Simplemente frases incoherentes desfilaban una tras la anterior, golpeando al crustáceo, aturdiéndolo.
Sin poder pensar, el cangrejo intentó atrapar a la gaviota con una de sus filosas tenazas, pero la gaviota de un ligero aletazo, se alejo a una distancia segura de las agresiones de la victima de su cháchara, y continuo con su incomprensible plática. El aturdido animalejo, intentó otra vez y otra vez, fallando en cada uno de sus intentos. Y después de un rato de necedad por parte de la gaviota, la furia se poseyó del cangrejo. Intentó de nuevo pasarla por un lado, y como era de esperarse, el picotazo se dejo sentir. El cangrejo con rapidez, tomó al ave por un ala y la rompió al instante. Con mucha fuerza, derribó al ave, que en agónica desesperación continuaba, ahora gritando, el discurso que había empezado unos minutos antes. La segunda tenaza ahora tomo el pico y lo descuartizo, dejando salir la sangre a borbotones, exponiendo la fina y delgada lengua de la gaviota, que sangrando, se sacudía como intentando enunciar frases que ahora sonaban como gorgoteos. Tomando la segunda ala, el cangrejo, en su oleada de ira, no dudó ni un momento y la cortó, dejando ambas partes del miembro unidas por un fino cartílago. Pero la gaviota seguía balbuceando. Tomándola por el cuello con su brazo mas poderoso, abrió y cerro su tenaza con fuerza, destrozando músculos y vértebras, hasta que la mutilada cabeza por fin se desprendió. El cuerpo de la gaviota se sacudió en espasmos hasta que su agonía terminó.
El cangrejo continuó con su camino, pero después de algunos pasos, miró el cadáver que había dejado atrás y entendió. La gaviota en su sabia búsqueda de la verdad y saber a través del tiempo, se acerco al cangrejo para brindarle su amistad, ya que su interminable viaje le había llenado de soledad y tristeza. Este sufrir inmenso le obligó a acercarse al cangrejo,al cual le tenia un pavor increíble, en busca de amor, y que, si su aprendizaje no le engañaba, era inmortal y que por conclusión propia dedujo, era la más sabia criatura de la creación. Y para demostrar que no era un animal imbécil como lo es el hombre, la gaviota comenzó a recitar casi todas las verdades absolutas y las respuestas a toda duda existencial que pueda caber en el universo, las cuales le habían sido reveladas durante su travesía de conocimiento. Y sin embargo, sin tentarse su frío corazón, el cangrejo le había destazado con furia; y no porque el discurso del ave fuese una vil falacia, ya que el estúpido crustáceo no tenia ni idea de que hablaba el sabio animal, sino porque el mensaje era tan poderoso, que el subconsciente del cangrejo, temeroso de salir de su calmada ignorancia y de que el hambre por conocer despertase de su impávido sueño, en su confusión y locura le obligo a cometer el homicidio.
El crustáceo en este punto de su tosco razonar, se dio cuenta que caminaba en la dirección equivocada y, olvidándose por completo de lo que acababa de suceder, corrigió su rumbo. Siguió así, por el resto de su eterna vida, caminando sin saber a donde, ya que es cierto que los cangrejos son inmortales y sin embargo, muy estúpidos.

lunes, febrero 13, 2006

De amor y despecho

Se aglomeran las palabras en mi boca
Mientas intento expresar lo que mi alma
En su incasable búsqueda de calma,
Emite para encontrar la razón.
Y no importa si esto los incomoda
Pues nada fue escrito para ustedes,
Son para aquella, que con sus redes,
Atrapó un día mi corazón.

Y aunque palabras me falten o sobren
Es mi anhelo expresar lo que siento,
Pero al papel se lo lleva el viento
Y a las palabras el tiempo las deshace,
Así que no me queda otra salida,
Que la de escribirte un poema triste
Esperando, si es que lo leíste,
Que este nudo, por fin se desenlace.

Y no se si te amo o te abomino
Si te aún deseo o te maldigo,
Pues tus sabias palabras ahora sigo
Y es que si no río, entonces lloro,
Dime por favor, si continuo
No se si permanecer luchando,
Temo estarte lastimando,
Respóndeme, te lo imploro

Y me confundes,
Quizá me engañas,
O son patrañas
Para evitar
Que siga estando
Enamorado
E ilusionado
Con regresar.

Aunque si acaso
No me engañaras
Y necesitaras
Sólo pensar,
¿Significa eso
que mis intentos
pueden ser cuentos
de feliz terminar?

Dime lo que en realidad sientes,
Dime si en verdad terminó
Pues mi amor sigue latente,
¿Acaso el tuyo ya no?

domingo, febrero 12, 2006

Quenapeirofobia (o “Le temo a las papas”)

Quenapeirofobia
(o “Le temo a las papas”)

Has perdido toda satisfacción
Encadenado te quemas en tu propia hoguera.
¿Lo has sentido?
Eres el reo de tu propia prisión
Observas entre barras el mundo de afuera.
¿Lo has sentido?

Eres capaz de sobrellevar la tristeza,
Pero no es tristeza lo que sientes
¿Será el enojo en brotes estridentes?
¿O es tu mente devorada con destreza?

Es la demencia tu laberinto,
Donde das vueltas y vueltas
Por siempre atrapado.
Comprendes entre lagrimas
Que es esa tu realidad.
Y lloras, y gritas, y te exasperas.
Pues lentamente te posesiona la soledad.
Ves que las paredes te embovedan,
Y solo suspiras impotente
Te gana la ansiedad.

Perdiste el juego,
El juego de monotonía,
Y en castigo, observaras
Como todo lo que tienes,
Todo lo que eras,
Nunca más lo serás.

Y el miedo te atrapa, lo habrás de aceptar
Pues será vacío, como te habrás de quedar.
¿Podrás soportar?

Temor al vacío infinito, es lo que a tu mente aqueja
Lentamente te corroe, hasta que pierdes la cabeza.
Le temes al vacío, al vacío infinito,
Pues de este juego cósmico
Tú eres el gambito.

Desorientado y buscando el calor,
Descubres así que tu celda está fría.
¿O es esta, de tú alma una analogía?
¿Fuiste despojado también del dolor?

Ya nada sabe, ya nada sientes
No existe dulce, ni tampoco salado,
Letárgica es tu existencia.
Y ahora insípido, eres liberado
A un mundo sin resplandor,
Pues mientras encerrado esperabas
En esa cárcel de oscuras visiones,
La cordura cambió de acepción.
Bienvenido a esta, la ultima estación
Del tren de tus sensaciones.

Te has dado cuenta
Que no eres fuerte,
Y que la relidad
No es lo que sientes.
Existe una única verdad:
Hoy ya no hay vuelta atrás.

Y el miedo te atrapa, lo habrás de aceptar
Pues será vacío, como habrás de quedar.
¿Podrás soportar?

Temor al vacío infinito, es lo que a tu mente aqueja
Lentamente te corroe, hasta que pierdes la cabeza.
Le temes al vacío, al vacío infinito,
Pues de este juego cósmico
Tu eres el gambito.

Temor al vacío infinito, es lo que a tu mente aqueja
Lentamente te corroe, hasta que pierdes la cabeza.
Temor al vacío infinito, buscas escapar de él,
Lentamente te corroe, te carcome la piel...
Le temes al vacío, al vacío infinito,
Pues de este juego cósmico
Tu eres el gambito.

Le temes al vacío, al vacío infinito,
Pues de este juego cósmico
Tu eres el gambito.

lunes, enero 30, 2006

La huida

Tus pies se despegaron del suelo y tu espalda se arqueo mientras frenéticamente ondeabas los brazos. Tus pies corrían como si intentaran encontrar suelo. No respirabas. Mantenías la mirada fija en el tejado próximo que todavía se encontraba a unos 4 metros de distancia. A 3 metros. A 2 metros. A 1 metro... Tu pie derecho toco primero el suelo, seguido de tu hombro izquierdo... rodaste e intentaste pararte después de la primera vuelta. Te pusiste de pie, pero la fuerza con la que te movías te ganó. Caíste de bruces al suelo. Y te dolió mucho.
Intentaste furiosamente levantarte. Pusiste tu mano en el suelo y te empujaste hacia delante. Tu pie izquierdo se apoyo y empujo el resto de tu cuerpo. Te levantaste y comenzaste la huida de nuevo. A tu izquierda había una escalera de emergencias. Corriste hacia ella. Bajabas los escalones de 2 en 2. Perdiste el equilibrio y casi caes, pero seguiste descendiendo graciosa y totalmente fuera de balance...
¡De pronto! ¡Se comenzaron a oír disparos!. ¡Te invadió el pánico y entraste por una ventana al edificio! No había nadie. Dentro, junto a ti, había una mesita de noche, enfrente tuyo, había una cama sin tender, del otro lado de esta, había un armario que parecía estar cerrado con llave. Al lado izquierdo del armario estaba la puerta para salir de la habitación. Corriste hacia ella y saliste. Ahora había un corredor que se extendía unos 5 metros hacia enfrente y 10 a tu derecha. Corriste hacia delante y llegaste a la sala de estar. Ahí a tu derecha había 2 sillones grandes y blancos, con manchitas rojas simulando flores, y un sillón individual con el mismo diseño. En medio de estos, había una mesita de madera con el centro de cristal. En la mesita había varios platitos con popurrí. Mas adelante había unas sillas junto a una ventana, y pegado a la pared estaba un enorme librero. Los dueños del lugar tenían varias colecciones de enciclopedias, pero al parecer faltaban algunos números de ciertas series pues había espacios vacíos que se notaban bastante. En la pared que se encontraba perpendicular al librero estaba una puerta, y mas próximo a ti, unos cuadros que parecían haber sido hechos por alguien que apenas aprendía a pintar. Abriste la puerta y encontraste la escalera para salir del edificio. La bajaste lo mas rápido que pudiste. Chocaste con la puerta y esta se abrió. Saliste.
La calle estaba llena de personas. Después de meditarlo unos segundos corriste de nuevo. Frente tuyo una señora de unos 50 años con una blusa negra y una falda roja, te moviste a la izquierda y la rebasaste, pasando cerca de un muchacho de unos 23 años de edad, con el pelo decolorado, lentes oscuros de tono rojizo y audífonos, su playera era rojiza decolorada, traía pantalón corto y sandalias. Era bastante alto. Giraste para no golpearlo, y topaste con una muchachita de unos 18 años, ella portaba una blusa café muy bonita y un saco verde, su cabello era negro y largo, sus pantalones de mezclilla estaban deshilachados de la base. Cruzaste y sin detenerte, diste una vuelta y te disculpaste. Te moviste hacia la izquierda para evitar a un hombre realmente obeso con una playera de alguna marca de shampoo y pantalones holgados, a tu derecha había una ancianita de cabello casi blanco y con un vestido que se veia muy viejo, diste un paso hacia delante y luego uno a la izquierda, pues venía una joven mujer hablando por teléfono, vestida muy elegantemente y con su rubio cabello recogido en una dona., caminando a toda prisa. Diste otro paso a la izquierda y corriste unos 2 metros empujando a una señora con cara amargada y “pants” grises, y a un joven con una playera negra y cinturón de estoperoles. Cruzaste en diagonal entre dos hombres de negocios que caminaban en tu dirección y lo que parecía una excursión escolar. No sabias ya si te seguían aún. Llegaste a la esquina y diste vuelta, después de unos metros encontraste un hotel. La fachada era muy grande, en la puerta se encontraba un auto azul muy brillante, parecía costoso. Un valet se dirigía a estacionar el vehículo. Detrás de él, se cerraba la puerta automática de cristal, a los lados de esta, en forma de herradura, unas jardineras llenas de plantas verdes y frondosas. Corriste a la entrada. La recepción era espaciosa y estaba muy iluminada, con una de las recepcionistas discutía una joven menudita, de cabello largo y negro. Tenia una bufanda y un suéter azules, que ambos parecían muy suaves y pantalones negros. En la pared, una barra dorada y arriba de esta, relojes con distintas horas mundiales. Dos pilares delimitaban este espacio. A la izquierda, se encontraban unos asientos para esperar, y mas allá, el restaurante. A la derecha, mas asientos, y 2 puertas cromadas de elevadores. Tomaste el de la derecha. Presionaste el piso 9. En el piso 5 se subió un hombre de intendencia. No era muy alto, tenia los hombros muy anchos, en uno de sus brazos tenia una pulsera realmente grande y con un diseño a cuadros, traía pantalones de mezclilla y de uno de sus bolsillos salía un listón. Su cabello era castaño muy claro y realmente largo. El ascensor tenia un tapete con un diseño azul de flor de liz. Atrás tuyo había un barandal y un espejo. Llegó el piso 9. Había unos asientos acolchonados frente a la salida. Estos estaban decorados con rayas negras y grises. Diste vuelta a la derecha, y entraste en la tercera habitación que viste. Ya había sido arreglada. Entrando a la izquierda estaba el lavabo, y frente a él, el escusado y regadera. Frente a ti, un mueble con la televisión, y frente a ella una cama matrimonial. Arriba de la cabecera, una lucecita de noche. A unos 3 metros pasando la cama, había una cortina azul y frente a ella un escritorio. Apenas te sentaste en la cama, sonó el teléfono que se encontraba en el escritorio. Contestaste. ¿Qué te dijeron?...
Saliste despavorido. Tomaste las escaleras hasta la azotea. Alguien te seguía. Saliste al tejado. Miraste a tu alrededor. El día estaba despejado. Corriste hacia la derecha, pero te arrepentiste después de unos pasos... miraste a tu izquierda... y decidiste tomar la oportunidad...
Aceleraste más y más, y cuando llegaste a la orilla del edificio, tus pies se despegaron del suelo y tu espalda se arqueo mientras frenéticamente ondeabas los brazos. Tus pies corrían como si intentaran encontrar suelo. No respirabas. Mantenías la mirada fija en el tejado próximo que todavía se encontraba a unos 4 metros de distancia. A 3 metros. A 2 metros. A 1 metro...

jueves, enero 26, 2006

Plenitud

El aire se sentía más puro que nunca. La brisa soplaba suavemente acariciando su cabello. Él abrió su abrigo y dejó sentir el helado viento en su torso. Sintió escalofríos. Una sonrisa se dibujó en su rostro. Levantando la mirada, cerró los ojos y tomó una enorme bocanada de pureza hasta que sus pulmones dolieron. La contuvo unos instantes y luego exhaló calmadamente. Todo era como debía ser. A sus pies, la montaña que hacia algunos minutos había conquistado. Sobre él, la inmensidad de un cielo claro y brillante. En el horizonte, la luz del alba se colaba entre las nubes y la neblina. No había ningún sonido que no fuera el esfuerzo de su aliento y el latir de su corazón. Era el verdadero y único dueño del mundo y nadie podía negárselo. El orgullo lo invadió en una oleada cálida que salía desde el estomago y se expandía al resto de su cuerpo. No había más. No había pasado, no había futuro. No estaba él, no estaba la montaña, ni el cielo. Sólo estaba ese momento. Ese instante. Para siempre.

martes, enero 24, 2006

El Soñador

Sueña con glorias, Alonso Quijana, sueña con aquel día en el que vencerás sobre el enemigo con el cual posees una sólida amistad, y por fin, con poderosa espada derrotarás a tus tiranos y monstruos, tus dragones y tus gigantes.
Sueña y engáñate, lucha por aquello que imaginaste, sufre por lo que alegra, espera lo que no llegará. Sueña que eres noble jóven caballero siendo no más que un anciano decrépito, sueña con el bien y la justicia que tu mismo inventaste, añora un tiempo ficticio y recrea batallas imaginarias, pues fuiste hecho para la aventura que no lo es.
Sueña con socorrer a una Princesa que se encuentra a salvo. Sueña con proteger a quien no esta en peligro. Siente el amor profundo que nadie te brinda, disfruta de la compañía que nunca tuviste. Finge que Dulcinea del Toboso te acompaña y te inspira un valor que no posees; y que le importas a quien no sabe que existes .
Sueña, Alonso Quijana, sueña con gigantes, sueña con doncellas, sueña con aventuras, sueña con valor, sueña con alegría; pues sólo en sueños de un loco, la felicidad no es una mentira y lo que deseas se hace realidad.

domingo, enero 22, 2006

El Poema del Héroe Olvidado (2)

2

Serván emprende el viaje con su caballo Bucan --- Reflexiona su decisión --- Acampa en el bosque--- Serván conoce a un fugitivo el cual le se presenta --- deciden ir juntos hacia Castiella.



De trabajo su caballo era --- Para cargar mercancía,
A Serván no importó esto sin embargo --- pues con Bucan emprendió su travesía.
Lejos Castiella se encontraba --- Pero la decisión tomada ya había sido,
La gente en Sant Estevan lo odiaba --- Buena reputación no se había conseguido,
Regresar una tarea imposible --- linchado seria de sólo aproximarse
Ya que el robar no era el descaro --- a vender el botín Serván se atrevía.
Muchas veces fue pillado --- casi podíais ver el cuerpo quemarse,
Pero fue su vida perdonada --- Por el Santísimo y su sabiduría.

“Nueva vida me espera” --- Dijo el pillo con optimismo,
“Castiella famosa es --- Rica meseta española
Aunque largo es mi trayecto --- Peligros, saqueos y barbarismo,
Se cuenta eso de los moros --- Podría mi cabeza terminar en charola.”
“Allá en Castiella tierra de reyes --- jamás me culparan a mi,
Un vil ladrón avaricioso --- no es para ellos más que baladí.”
“Pero ¿Qué tal si robar es imposible? --- ¿Entonces vivir también lo será?
Robar es lo que hago yo --- Y no se hacer nada más.
¿Cambiar de profesión? --- ¡Nunca! Algo que hacer habrá”
Pero entonces Serván no estaba solo --- Alguien seguía por detrás.
“Si bien es el ser ladrón --- una profesión sin honor,
Honor no busco --- ni justicia, ni amor,
Muchas riquezas --- el mía alma anhela,
Serán mías no importa el modo --- no importa que duela.”
Bajo su poblada barba --- Serván esbozó sonrisa,
Sucio de mente y pobre de alma --- cegado de codicia estaba,
Pero la noche pronto se mostró --- Se dejó sentir la fría brisa.
A descansar Serván se detuvo --- para acampar un lugar buscaba.
Y ya armado el campamento --- se dejó oír una macabra risa:

“Ja-ja-ja ¿Qué hacéis aquí forastero? --- ¿Estáis acaso viajando por placer?
¿No os molesta que me siente un rato? --- Soy solo un vagabundo, sin nada por hacer.”
“Poneros cómodo y no os preocupéis” --- Contesto Serván en amable tono,
“Serván de Sant Estevan soy --- Decidme vuestro nombre, extraño”
“Alvar Muñoz a vuestro servicio” --- Dijo acostado en sentido prono.
“¿A dónde os dirigís Don Serván? --- ¿a dónde vais en esta época del año?
Yo Alvar Muñoz de mi pasado escapo --- En Valencia un hombre maté,
En adulterio con su esposa me atrapó --- y después de asesinarlo, yo me escapé.
3 años de vagancia llevo --- 3 años sin hogar,
Conozco muy bien estas tierras --- Si lo deseáis yo os puedo guiar”

Simpático Alvar era --- habilidad con la legua tenia
A contar su historia comenzó --- Serván interesado parecía.
“Como os dije antes --- adulterio fue el crimen que cometí,
Pero no importa porqué --- sino con quien, a acostarme me atreví.
Noble caballero era Don Dídago --- Leal, valiente y amoroso,
Fiel sirviente de su señor --- apasionado amante de su esposa
Pero lejos siempre estaba --- en batalla siempre valeroso
Su mujer sola y triste --- lo esperaba siempre con faz llorosa.
Mejor amigo de Don Dídago yo era --- Noble caballero y persona de confianza,
Pero yo como soldado no ejercía --- en ser patrullero mi trabajo constaba.
Patrullando en la noche --- Tristes sollozos hasta donde el oído alcanza,
Crecí con ella al igual que con Dídago... --- dormir su sufrimiento no me dejaba.
Fuera de su ventana me paraba --- y con ella hablaba al anochecer,
Pero la charla me llevo a su cama --- Y su cama, al placer.
Pero de mi mejor amigo mujer era --- mi conciencia sucia estaba
¿Qué haría Don Dídago si descubría --- Que con su mujer yo me acostaba?
La respuesta mucho no esperé --- pues sola esta se contestó
Don Dídago de pierna fue herido --- Y a su casa regresar debió.
Roto su corazón estaba --- En cama con su mujer me vió.
Ira en ojos de mi amigo --- con furia su espada asestó,
Victima su mujer del ataque --- ciega de ira erró su espada ,
Culpó a mi persona en medio de su locura --- de su gran estupidez
“Amigo, vuestra esposa estaba triste --- y eso, solo vuestra culpa es,
No culpéis otros de vuestro error --- Pues yo no he de arrepentirme de nada.”
Lagrimas Dídago derramó --- sentía dolor de su corazón partido
“¿No has de arrepentiros de lo que vi? --- actuad cual hombre por favor,
Al hogar de pierna herido llego --- Y a la mía mujer veo contigo,
Ahora ella se muerta esta --- y vos seréis victima de mi rencor.”
Potentes sablazos hacia mi dirigía --- los cuales con dificultad esquivé,
En blanco quedó mi pensar --- y matarlo entonces decidí.
Por suerte una daga conmigo traía --- la cual en su corazón clavé,
Mi mente no reaccionaba --- sentía sólo pánico y frenesí.
Desde entonces sin rumbo yo vago --- estas tierras conozco bien,
Incluso moros he matado --- no diez ni cincuenta, sino cien.”
Serván boquiabierto estaba --- Pues el relato le había fascinado,
E invito a l vagabundo a la travesía --- el cual se mostró muy animado.
“Mi profesión es la delincuencia --- El robo mi trabajo es,
Y si tenéis algún problema, largaos --- pues usted aun conserva los pies”
Dijo esto don Serván --- desafiando al forastero
“No os preocupéis Serván --- No soy animal rastrero,
A salvo conmigo os encontráis --- vos siempre seguro estaréis,
Pues antes que vago, caballero soy --- Y en mi nuevo señor, os convertiréis.”

Y fue así como Serván, ladrón de Sant Estevan,--- De un aliado se hizo,
Pero la empresa no terminaba aun --- A Castiella faltaba llegar,
Sin embargo, reducido el peligro fue --- por aquel noble de bautizo,
¡Iban cabalgando a su destino, --- Don Serván y Don Alvar!

sábado, enero 21, 2006

El Poema del Héroe Olvidado

Cantar Primero

1

UN LADRÓN Y UN CABALLERO

El juglar anuncia su poema.--- La gente se reúne para oír la historia. ---Comienza el Cantar --- Serván el ladrón se encamina hacia Castilla.


Acercaros gente a oír un gran relato, --- Pues es esta una historia sin igual,
Estoy por comenzar mi canto --- os contare la historia de un criminal.
Era hombre desdichado --- Don Serván el ladrón.
En el pueblo de Sant Estevan --- habitaba con aflicción,
Pues aunque desde imberbe --- Robar era su aptitud
Tan pequeño Sant Estevan era --- que saquear no alcanzaba para vivir.
“A Castiella he de ir --- a practicar ahí la ilicitud,
Deseos del Santísimo Creador --- el que yo acuda a delinquir”.
¡Oh! Ingenuo seréis Serván el ladrón --- Extraña aventura os espera,
Pero lo que mas os asombrará --- es que esta aventura es verdadera.

PARTE II

... Y entonces el Cacas se murió.

"Ah chinga, 'perate... Si apenas iban a Santiago de no-se-que"

Ajá, y se murió.

"ay chinga tu madre"

La tuya en vinagre, ya me cago el palo el pinche cuentito. Voy a contarles otra cosa...

"No wey, el del Cacas estaba chido..."

Ni madres, era una pendejadota.

"Vete a la 'verch' pues..."

Sobres, ya no les cuento nada.